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Archivo de la categoría: Sin categoría

Un día

Y llega el día en que una aprende
que las barbaries de la represión provocan dolor durante siglos,
que la envidia hace daño a ambos partícipes, aunque el envidiado desconozca su condición,
que cuando a unos les hace falta volar a otros les hace falta tocar la tierra,
que para continuar el camino hace falta soltar los lastres,
y que muchas veces, para conseguirlo, hace falta ayuda.

Espero, entonces, a partir de hoy
romper el cinturón que me constreñía,
borrar el odio del que fui, sin saberlo, objeto,
tocar con los pies a tierra mientras mi cabeza siga volando,
poder seguir, ligera, mi camino,
y saber donde pedir ayuda si la vuelvo a necesitar.

Gracias.

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Publicado por en 11 abril, 2016 en Sin categoría

 

No se puede des-ver lo visto

Es difícil de explicar que comprendes la vida, y por ello has dejado de temer la muerte, que comprendes símbolos como el sri yantra, que comprendes el número aureo. Pero no intelectualmente, no es que los racionalice, no es que los piense, los estudie, los aprenda. Es que los comprendo, es que los he visto, es que significan algo para mi.

Es difícil explicarlo sin parecer un tarado, un hippie de la vida… Pero es algo real, es algo profundo, es una de esas cosas que cuando ves no puedes des-ver, que te cambian para siempre aunque tu vida siga totalmente igual. Ojalá pudiera compartirlo con mas gente. Ojalá mas gente comprendiera el mundo como lo comprendo yo. Me hizo recordar, eso si, que así ha sido siempre mi vida. No explicar lo que pienso, lo que siento, lo que creo, lo que se, porque pocos lo entienden, o peor, pocos lo respetan.

Después de mis padres solo hay una persona con la que, en mi vida, he podido compartir todo, y ha comprendido todo. Carlos. Y por eso (y unas cuantas razones mas) me casé con él. Porque aunque no pensemos del todo igual, cuando abrimos los ojos, vemos lo mismo.

 
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Publicado por en 5 febrero, 2016 en Sin categoría

 

Seis y media

Son las 6 y media. Ese momento en que te alegras de que ya no sea de noche a las 6. Pero dura poco. Porque a esta hora no es de noche, pero tampoco de día. El cielo se tiñe de un extraño color rosa, y los edificios se velan con su reflejo. En un abrir y cerrar de ojos el rosa es ya azul marino, y es de noche. Miras el reloj y parece que se ha estropeado, pues las manecillas yacen juntas apuntando al 6. Son las 6 y media y empieza la noche.

 
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Publicado por en 15 marzo, 2015 en Hoy, Sin categoría