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Sobre mujeres (y penes)

08 Mar

Hace unas semanas me topé con un artículo que me pareció tremendamente interesante. La escritora es una joven americana transexual y lesbiana. El artículo se titula “10 Things I Wish I’d Known When I Started My Transition” (“10 cosas que me hubiera gustado saber cuando empecé mi transición”). De esas diez cosas, sin duda todas relevantes, me voy a quedar con las dos primeras, pues son las que más tiene que ver con el hecho de convertirse en mujer, y por tanto con las que, como mujer, mas me siento identificada. Las otras tienen mas que ver con el hecho de ser transexual, el hecho de ser lesbiana, o del cambio en sí. Originalmente está en inglés, pero traduciré un fragmento aquí para vosotros. Siento si la traducción no es muy buena:

<<1. Prepárate a ti misma para la cultura de la belleza:

Ésto es especialmente cierto para mis compañeras femeninas, y por esa razón es la #1 de mi lista. Antes de empezar presentándome como mujer, no tenía ni idea de lo tóxica que es la cultura de la belleza en éste país. Las mujeres están constantemente inundadas con imágenes y mensajes con el propósito de demoler nuestro autoestima y hacernos sentir inapropiadas. Las revistas de moda y la industria de la belleza gana miles de millones cada año explotando estas inseguridades con la promesa de que si simplemente intentamos un poco mas ser mas hermosas, podremos ser también felices.

Como chica trans, puede ser especialmente difícil hacerse camino en la cultura de la belleza, porque la mayoría de nosotras no hemos estado expuestas a ella por mucho tiempo. Nuestras compañeras mujeres (que nacieron mujeres) y amigas han estado lidiando con ello desde el instituto (si no antes), y muchas han tenido años para desarrollar estrategias de manejo efectivas, pero las mujeres que fuimos designadas como hombres al nacer tenemos que compensar el tiempo perdido, y encima, los estándares de belleza de las que nacieron mujeres añaden otra manera de sentirnos inseguras.

Todo ésto ayuda a mantener el sentido de la perspectiva. Muchas chicas trans, incluida yo, tenemos el hábito de romantizar la experiencia de nacer con el propio género. A un mes o dos de haber iniciado mi transición, le dije a mi novia que no podía esperar a que pudiera mirarme al espejo y ver una chica hermosa mirándome. “Te das cuenta de que eso nunca va a ocurrir ¿verdad?” fue su respuesta. “Vas a ver tu reflejo y vas a sentirte insatisfecha, como cualquier otra mujer”. Y es cierto: Incluso las mas preciosas de mis amigas pueden hacer una lista de una docena de cosas que cambiarían de su aspecto. Así que la próxima vez que no te sientas atractiva, no te culpes a ti misma; culpa al capitalismo y a la cultura de la belleza que ha sido diseñada para hacerte sentir de esa forma.

2. Di adiós a los privilegios masculinos.

Si, como yo, te presentas como un chico normal antes de la transición, probablemente no te habrás dado cuenta de a cuantos privilegios estás a punto de renunciar. Subestimé muchísimas pequeñas cosas, como ser capaz de caminar por la calle o ir a un bar sin hombres aleatorios sintiendo la necesidad de hacer comentarios sobre mi aspecto. El acoso sexual es algo tan rutinario ahora que no puedo ni siquiera recordar como era mi vida sin él.

Probablemente te darás cuenta también de que la gente se toma menos en serio el trabajo por tu género y tu presentación. Tendrás que ser el doble de asertiva de lo que eras antes para conseguira que la gente ponga atención a tus contribuciones, y probablemente serás etiquetada como una “zorra” por hacerlo. >>

El texto original del que extraje y traduje el fragmento lo podéis consultar aquí: http://www.autostraddle.com/ten-things-i-wish-id-known-when-i-started-my-transition-156538/

Supongo que no es para nosotras ningún descubrimiento lo que aquí se dice. Pero como al humo, una se acostumbra, y no es hasta que sales o alguien externo entra que se percibe la humareda. De vez en cuando está bien recordar que estamos en una sociedad bastante enfermiza, y que mucho de lo que sentimos día a día no es justo ni justificado, por lo que conviene por un lado relajarse un poco y dejar de preocuparse por la absurda e inalcanzable perfección que inconscientemente perseguimos, y por otro mandar a la mierda a los que haga falta por sus prejuicios y exigencias.

Me gusta ser mujer y si volviéramos al momento de mi concepción y me dejaran escoger, volvería a escogerlo sin lugar a dudas. Pero a veces no nos lo dejan nada fácil. Ser hombre también tendrá lo suyo, claro, no digo que no. Pero cada día mas, como víctimas de una broma mala sobre la igualdad, a las mujeres se nos exige “lo de siempre” mas todo aquello que se le ha exigido al hombre también desde siempre. No se si considerarlo loco, estúpido, o malévolo.

Afortunadamente, poquito a poquito se van rompiendo barreras y va saliendo a la luz la absurdez de todo éste sistema. Y las mujeres como grupo vamos saliendo del armario con un feminismo renovado en que simplemente decimos lo que pensamos, sin tapujos, ni complejos, ni una voluntad rompedora. Simplemente nosotras mismas, como personas que no encajan en unos estándares de género anticuados y surrealistas.

En esa línea, me viene a la mente un anuncio de la marca de ropa Desigual que trajo mucho de qué hablar. En él una mujer de unos 30 iba probándose ropa delante del espejo/cámara, mientras oíamos sus pensamientos en una voz en off, que hablaba de que quería tirarse a un compañero de su trabajo, que resulta que es su jefe. Y ya empezaron los debates sobre machismo y feminismo y sus miles de argumentos, pros y contras, y críticas a la industria de la moda en general, o a los modelitos del personaje en particular. Mi opinión al respecto es que simplemente es una mujer hablando consigo misma. Sí, las mujeres cuando hablamos entre nosotras decimos “a éste me lo follaría”, por que sí, también objetualizamos al hombre sexualmente cuando nos conviene de las mismísima manera que lo hacen ellos con nosotras. Y que lo diga no es ni feminista “porque rompe con el papel clásico de mujer sumisa”, ni es machista “porque en el fondo está representando las mismas relaciones de poder del patriarcado”. O quizás si, claro, todo depende del prisma por el que se mire. Pero por mi parte simplemente me parece una mujer que podría ser real. Ni partícipe del gran mal, ni rompedora de anticuadas normas. Normal. Ni virgen ni puta.

Hablando de mujeres normales hablando con naturalidad. Hace un par de días que Carlos me envió un video que no tiene desperdicio alguno. Os invito simplemente a que lo veáis como lo que es: mujeres hablando entre amigas sobre penes. Y a reír un rato, que es muy sano. Yo personalmente, y a pesar de algún comentario que produce vergüenza ajena, me lo he pasado de coña. [Nota a los hombres: Si os sentís incómodos (que probablemente lo haréis en algún momento), solo pararos un segundo a pensar en cualquier producto y anuncio de “higiene femenina” y como nos hace sentir a nosotras todos los días de nuestra vida.]

==> http://www.pikaramagazine.com/2013/03/¿a-que-huelen-los-penes/ <==

Éste vídeo me hizo recordar una conversación que tuve con una amiga y un amigo que mantendré en el anonimato por si acaso. Por alguna razón que no recuerdo, pero que tampoco era de sorprender, acabamos hablando de sexo, y concretamente de vaginas. El varón del grupo, hombre homosexual que ni ha estado jamás ni desea estar con una mujer (sexualmente hablando), comentaba lo horrendas que llegan a ser algunas vaginas y las comparaba con aliens. Mi amiga, mujer heterosexual que ni ha estado jamás ni desea estar con una mujer (sexualmente hablando), asentía. Yo simplemente me reía, como suelo hacer. Y mira, que lo diga una mujer, propietaria por tanto de una vagina, me parece bastante fuerte, y triste por otra parte, por tener en tan baja estima una parte tan íntima e importante de nuestra anatomía, pero tiene derecho a opinar. Que lo diga un hombre gay me tocó la moral. Porque digo yo ¿que coño (y nunca mejor dicho) importa su opinión sobre vaginas? Igual que no me pondré yo a debatir la buena o mala pinta que tiene un jamón, si no he probado un trozo de jamón en mi vida, ni lo quiero hacer (por ser vegetariana, ya sabes), poco creo que importe su argumentación sobre vaginas, igual que no importaría la mía sobre jamones. ¡Claro que no le va a gustar! ¡Es una vagina!

Aunque quizás lo que más me molestó de su comentario es que aparentemente estuviera hablando bajo la falsa premisa de que (a diferencia de las vaginas) todas las pollas son bonitas. De la misma manera en el vídeo (que espero que ya hayáis visto), se pone de manifiesto la parafernalia que existe entorno al olor vaginal como si fuera causa y síntoma de terrible enfermedad, y se actúa como si los genitales masculinos fueran el rincón mas higiénico del cuerpo humano, y cuyo posible aroma no pudiera importunar en ninguna circunstancia. Ya es hora de un poquito de realismo.

Espero queridas lectoras que hayáis disfrutado de éste 8 de marzo, día internacional de la mujer, como deseo que disfrutéis el resto de días del año, y de la misma manera que se lo deseo a mis lectores masculinos. Un besito y hasta la próxima :)

No hay nada que puedas llevar mas atractivo que una sonrisa

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Publicado por en 8 marzo, 2013 en txt

 

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