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Archivo de la categoría: Relatos

Para su seguridad

Me encontraba en una de las decenas de estaciones de metro de Barcelona. Ni recuerdo ni importa cual. Estaba sentada, esperando, tras una mañana mas bien mala y con pocas expectativas de mejorar. En un túnel lejano, pero suficientemente cerca como para sentirlo, pasó un tren a toda velocidad. Quizás fuese un tren de cercanías, un talgo, o incluso un AVE, pero definitivamente no un metro. Era demasiado rápido. La estación entera empezó a vibrar y el murmullo invadió todo el espacio sonoro.

El andén formaba un cuarto de círculo, cuyo otro cuarto, tras una pared, correspondía al andén contrario, y cuya otra mitad del círculo descansaba sólida bajo las vías. Las paredes, oscuras y mugrientas, que se tornaban techos en algún punto indefinido, estaban cubiertas con unas finas y no muy bien encajadas placas de metal gris. La vibración del tren las hizo tintinear entre ellas. Vibraba el suelo, la pared, el techo, las vías, y los tímpanos.

Mas cerca, luchando por ser escuchada, una voz femenina grabada repetía un mensaje por megafonía. Para su seguridad, ésta estación está dotada de cámaras de videovigilancia. Y no podía para mí, sonar mas estúpido ese mensaje. Me recordó a ese capítulo de los Simpson, en que Bart es dueño de una fábrica previamente abandonada y contrata a su amigo Milhouse como vigilante nocturno. A la mañana siguiente estaba derruida. “¿Pero qué ha pasado Milhouse? ¡Te dije que vigilaras!” “Y estaba vigilando… ¡Lo he visto todo! Primero las paredes empezaron a tambalearse ¡Y luego se vino todo abajo!”.

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Publicado por en 22 abril, 2013 en Relatos

 

Too good to be true (a short story)

I had had quite bad luck with my last partners. It looked as if I had a magnet for men that tended to ruin my life. So, during my last single period, I decided to look for help to try to find better company.

A friend of me told me about a new marriage agency that had extremely good reviews, so I decided to go and try my luck one more time.

A nice lady interviewed me thoroughly and asked me what my ideal man would be like. She promised me that they were going to find a perfect partner for me, and just a week later they called me and suggested I meet a man called Robert.

The agency organized the date and booked a table in one of my favourite restaurants. I was astonished to see such a handsome man waiting for me. But he wasn’t just handsome. He was intelligent, funny and, to sum up, he was perfect, as if he was made especially to suit me. I couldn’t believe it.

Everything was perfect until the dessert, when suddenly his face fell off accidentally into the soufflé, letting everybody see his robotic real appearance. I had never been so surprised in all my life.

 

Ahí va otra redacción de las que tenemos que escribir en clase de inglés como deberes, en éste caso el tema era libre pero la historia debía terminar con esa específica frase. La verdad es que no tuvo una gran nota porque hice muchísimas faltas de ortografía, expresiones, tiempos verbales… pero creo que la historia es suficientemente buena para compartirla. Espero haber corregido los errores correctamente, y que os haya gustado, claro.

Mis agradecimientos a Carlos por darme la situación chocante que tanto necesitaba el relato y ayudarme en su corrección. See you! ;)

 
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Publicado por en 19 enero, 2012 en English version, Relatos

 

The white paper syndrome (a short story)

John was a writer, a really good writer, that used to write articles for a self-help monthly journal.

But sometimes even self-help writers need some help too. His problem was known as “the white paper syndrome”. It’s very typical among writers and happens when you have to write something and you just lose your inspiration. John wasn’t able to write a single word and the white paper in front of him was making him crazy.

Besides this, his boss had been pressuring him to deliver the article as soon as possible for 2 weeks. “We need it for yesterday, John! What the hell is happening? Did you forget where the bloody keyboard is? If I don’t have your article tomorrow morning in my e-mail, you can consider yourself sacked!”.

Then, two hours before the dead-line, John began to write a letter of resignation explaining how hard the white paper syndrome is, and some tricks to solve it, like writing automatically without think about the form and putting it in order later. So, finally, that was his long-awaited article.

 

Otra redacción como deberes para clase de inglés, que espero no suponga un problema de comprensión y que me parecía suficientemente digna como para compartirla :)

 
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Publicado por en 7 marzo, 2011 en English version, Relatos

 

Never again (mini-saga*)

Sandra was really upset because of her decision. She didn’t like it before going to work, but Richard convinced her that it was the best way to start a week. She was sweaty, tired, and with only one thought ‘I’m definitely never going to the gym in the mornings again’.

* Una mini-saga es un relato corto de 50 palabras, ni una mas, ni una menos. Ésta (mi primera) me la pidieron para clase de inglés, de ahí el idioma en que está escrita, pero no creo que eso sea un problema para nadie.

No es una maravilla, pero me apetecía compartirla. Besos.

 
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Publicado por en 9 diciembre, 2010 en English version, Relatos

 

Cap 6: Ajo y agua

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Visto lo que se estaba alargando el tema y que en clase cada dia me apretaban mas y, por lo tanto, cada vez se me exigía mas tiempo dedicado a los estudios, fui a pedir una nueva visita para el oftalmólogo al dia siguiente, para acabar cuanto antes con esta historia. Esta vez, sin embargo, la visita no me la concertaron para la semana siguiente, como habia ocurrido hasta ahora, si no… para DOS MESES mas tarde.
 
La espera fue eterna. Por un lado ya me estaba acostumbrando a la mota del ojo, pero por otra, estaba descubriendo otras pequeñas motitas tambien permanentes que… no me gustaban nada, y me tranquilizaban aun menos.
 
Pasados los dos putos meses de espera me dirigí nuevamente a Manso a la consulta, por la mañana, o a primera hora de la tarde, no lo recuerdo bien. Esta vez fui con suficiente tiempo de antelacion, por supuesto. Me fijé en que el nombre de la doctora era diferente al anterior, y pensé: mejor, así no tendré a esa estúpida que abandona su puesto de trabajo antes de tiempo aun teniendo visitas pendientes, y no le dí mayor importancia.
 
Llegado al piso indicado, todo era muy diferente a la anterior vez que estuve alli, principalmente porque habia mucha gente. Tras hacer la cola adecuada para que me atendieran en la recepcion de la planta, entrego el papelito… Ah! Para el dermatólogo, no? – Eeeem… no… el oftalmógolo… Despues de realizar las pertinentes comprobaciones, resultó que la persona super-mega-inteligente que me atendió en el Hospital Clínico para darme visita con el oftalmologo, me dió hora para el dermatólogo, y hay que decir que el nombre de las respectivas doctoras no se parecia ni en una letra, genial, vaya, la seguridad social rebosa eficacia (nótese el tono irónico).
 
La chica que me atendió, por fin alguien profesional, hizo lo que pudo por arreglarme aquel estropicio. Me hizo esperar un buen rato, si… pero después de hablar con la doctora (y no le fué facil contactar con ella) dijo que me colaba sin visita para aquella misma tarde (hay que añadir que solo visita por las tardes… un par de horas al dia… y es la única oftalmóloga… ¡¡luego no es de extrañar que haya cola de dos meses!!).
 
A la tarde tenia clase, pero volvía relativamente pronto y me dió tiempo de llegar con antelación. Esta vez me acompañó mi madre, mas que nada porque me veía que como me pusieran colirio o algo en los ojos no iba a ver una mierda y luego a ver como volvia a casa, por lo que no queria ir sola. Bueno, eso, fuimos de nuevo a la puta consulta, doy el papelito en recepción, les explico todo el rollo y que por eso no tenia hora de visita oficial… la chica vuelve a hablar con la doctora, ésta dice que sin vista no atiende… le explica la historia y al final accede a atenderme.
 
Yo pensando: No me querría atender porque está muy liada o algo…, pero es que me dicen que ya puedo entrar… abro la puerta… y me encuentro a una mujer de 40 y muchos, con otra de al menos 60 (la enfermera) sentadas hablando tranquilamente, y se me quedan mirando con cara de: ¿Tu que coño haces aqui? Pasamos, me pregunta los sintomas y tal, lo normal en una visita, la tia se me queja que es que yo no tenia vista concertada y que el error no era culpa suya y tal, y yo pensando: Uh, claro, interrumpia una conversacion muy trascendental, seguro, y nada… una mal follada borde e insensible, que me dejó cegata con luces de estas para mirar los ojos, y se quejaba porque parpadeaba… por dios ¿te crees que estoy llorando por gusto?? no! esa puta luz me está irritando los ojos!! mucho!!! no puedo evitar parpadear!!! la tendencia natural es a apartarme!!! ten un poco de consideracion con mi instinto de proteccion….
 
Nada, acabada la exploración (sin colirios, pero con el ojo llorando desmesuradamente de la irritacion que me provocaron por las luces), me explicó que el ojo lo tenia perfectamente, lo que veo no es mas que particulas que flotan en el humor vitreo (el liquido de dentro del ojo), y éstas aparecen con la edad avanzada o, como en mi caso, por situaciones de estres prolongadas; se reducen con el tiempo, pero son permanentes y nada se puede hacer para conseguir lo contrario.
 
Así que esa motita que hoy en dia casi ni percibo, mas por costumbre que por otra cosa, es un regalito de mi idea genial de estudiar dos carreras a la vez, supongo que alimentado tambien por otras situaciones de la vida que tambien me estresan pero que no nombraré.
 
Ya está, se acabó. Nada grave, pero sin tratamiento, tan solo… ajo y agua.
 
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Publicado por en 29 julio, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 5: Profesionalidad

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La visita al oftalmólogo. Quien no recuerde de qué va esto, por favor, que lea los capítulos anteriores.

La visita era en el edificio de Manso a las 20:16 para ser exactos. Estaba aqui en casa con Ignasi y la verdad es que me entretuve y salimos super justos de tiempo, ademas de que no sabía exactamente ni donde era. Pero cuando caí en la cuenta de que en 20 minutos tenia que estar allí, pillamos la moto corriendo y llegamos a la puerta, exactamente, a las 20:16.

Pregunto en recepción, cuarta planta ¡¡pero ves rápido!! Si, si, si… ya voy rápido… La entrada vacía, llego arriba, los pasillos vacios, el mostrador vacio, la sala de espera vacía… Huy… Voy a la consulta de la doctora en particular, cuyo nombre he olvidado y espero no tener que recordar jamás. La consulta estaba cerrada y, deduzco, vacía.

Yo ya me estaba desesperando… Aparece una mujer mayor por ahí, y nos pregunta que hacemos. Le decimos que teniamos visita con la oftalmóloga hacia un minuto (ya eran y 17): Huy, pues ya se debe haber ido… si a y cuarto no hay nadie se va… ¿que? Para no matar a nadie me fui (bueno, nos fuimos), al borde de la desesperación. Había perdido la visita por llegar… ¿tarde? no… por no llegar antes… ¡¡Que no estaba yo como para perder el tiempo, coñe!!

El colmo fué cuando miré el papelito donde estan todos los datos de la visita y el médico, y veo que su horario laboral terminaba a las 20:30… es decir… Que Doña Profesional abandonó su puesto de trabajo un cuarto de hora antes, teniendo una visita pendiente, sin dar ni tan solo dos tristes minutos de margen… Un encanto de mujer, vaya…

Abajo, en recepción, no podian darme hora para otro dia, así que tenia que volver al clínico otro dia para que me volvieran a dar visita, pero como eso tambien fue un show, lo cuento en el próximo (y último) capítulo ;)

 
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Publicado por en 7 julio, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 4: Blanco

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La visita la tenía a las 12 de la mañana.

No quería ir sola, porque estaba con el miedo en el cuerpo, pero al final entre unas cosas y otras, no había o no encontré a nadie que me acompañara. Situemonos: vacaciones, ir a un lugar al que no quiero ir a las 12 de la mañana, una hora que por otra parte era muy cómoda, pero llendome a dormir a las 3 de la mañana por quedarme leyendo… Si ya normalmente llegaba tarde, ese día no podía ser menos.

Eran y seis cuando llegué (la verdad es que bastante puntual). Me senté en la salita: sillas marrones sobre fondo blanco. Todo era blanco. Normal, es un hospital. Mirara donde mirara habia una pared blanca, o un suelo blanco, o un techo blanco, o una puerta blanca, o un médico con una bata blanca… Y la dichosa mosca que no dejaba de salturronear entre la claridad, como burlándose de mi…

La puerta se abría, salía un paciente, la doctora (una que por cierto no era la mia habital) llamaba a alguien, ese alguien entraba, y al cabo de 5 minutos se repetía la secuencia… Y yo esperando pacientemente… (como buena paciente suya que era, juas, juas, que chispa…)

La gente entraba y salia, y yo seguía esperando pacientemente… Era menos cuarto ya. Se sentó a mi lado una mujer mayor, tenía el resguardo de la visita en la mano, ponía que era a y media. Entre paciente y paciente se coló en la consulta para decirle que llegaba tarde, y le dijo que en ese caso sería la siguiente. ¿Y yo ahí esperando? Estaba claro que mi retraso había derivado a que se olvidaran de mi, y debía hacerme notar, así que en cuanto pude me colé y se lo comenté: Ay! Cuando tenga un hueco!! Aqui hay que llegar puntual!! (dijo bordemente) – Si, señora :$

Esperé… y esperé… y esperé… sin ver nada que no fuera blanco con una mota juguetona… que no dejaba de tocarme los cojones… Llevaba ya una hora ahí esperando, y seguía esperando… Llevaba ya hora y media esperando, y seguía esperando… Me dije: En cuanto cumpla las 2 horas de estar aqui, me piro, a tomar por culo el ojo, la doctora, el hospital, y la madre que los parió a todos. Faltaban 5 minutos para que cumpliera las 2 horas… estaba dando una vuelta por la sala para estirar las patas… que justo cuando paso por delante de la consulta sale un paciente, la doctora me ve y: bingo! se acordó de mi: aaaay! que me habia olvidado de ti!! pasa, pasa… Mientras yo sonreía boba(y falsa)mente… Me siento. Estaba con una enfermera. Lo siento, lo siento… ay… y tu ahí esperando… – decía con una sonrisa cortés… yo sonreía tambien ¿que iba a hacer? Esto no es un comercio, si me voy no pierdes un cliente, porque no tengo otro lugar al que acudir… La enfermera, mientras, me miraba como diciendo: ¿esta prima lleva ahí dos horas esperando? si, las llevaba…

Y nada, me miraron asi un poco, pero no tenía nada que ellas pudieran ver a simple vista y con la luz esa, así que me derivaron al oftalmólogo. Si: dos horas esperando para que me dieran un papel para que pidiera otra visita… Era para el viernes siguiente. ¡¡Hasta el próximo capitulo!!

 
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Publicado por en 22 marzo, 2008 en Odisea ocular, Relatos