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Archivo de la categoría: Hoy

#29

Empiezan mis últimos “veintialgo”. Desde luego no soy la misma que cuando empecé.

Tengo mas arrugas, mas manchitas en la piel, mas canas, mas kilos, no estoy tan en forma, ni mi trasero es el que era. Pero también tengo menos tonterías, mas experiencia, mas conocimiento, y un compañero de vida excepcional.

Que queréis que os diga, me quedo con las canas antes que las tonterías, no hay mucho que envidie de mi yo de los 20, me quedo con mi yo actual.

 

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Publicado por en 15 marzo, 2016 en Hoy, txt

 

Ayer cerré los ojos y el mundo desapareció

Los límites de mi cuerpo se volvieron difusos, palpitantes, crecían y se encogían. Dolía. Todo mi perímetro dolía, y mi coronilla mas aun. Tuve que aprender a dejarme llevar. A dejar que mi cuerpo se disolviera en cada expiración. Me dejé ir. Oía pájaros. El dolor cesó y mi cuerpo se disolvió un poquito. Me dejé ir mas y mi cuerpo siguió disolviéndose. Hasta que de mi cuerpo no quedó nada. Todo mi perímetro se desdibujó y solo quedaron ondas y el sonido de pájaros en un parque con una fuente.

Pasaba la lengua por mis dientes y se dibujaban todos y cada uno de ellos, por delante y por detrás. Veía su forma con una linea azulada que se volvía a desvanecer en cuanto mi lengua dejaba de tocar esa zona. Mi boca era entonces una playa, la lengua el mar, el paladar el cielo. Y yo volvía a desaparecer. Solo sentía la coronilla, como si tuviera un pesado cono que me oprimía el cráneo. A ratos los pies. A ratos una presión en el útero. Pero al margen de eso no había nada. Solo ondas. Ondas finas y gruesas, amplias y estrechas, rápidas y lentas, que se acaban convirtiendo en una sola onda tridimensional. Porque en realidad solo existe una onda. Un manto de color amarillento que ondulaba en todas direcciones como un mar mecido por el viento. Todo estaba allí. Yo estaba allí. Pero yo no era yo. Yo no era nada. Nada era nada. Mi cabeza asomaba por el manto de la conciencia solo por que allí estaba poniendo mi atención. Cuando puse la atención en mi atención, desapareció. El cono del cráneo desapareció. Mi mente asomando por el manto desapareció. Y yo no era nada. Formaba parte del todo.

El manto era solo una capa. Uno de infinitos mantos formando otro manto. Que a su vez no eran mas que una estrella en un universo. Que a su vez no era mas que una estrella de otro universo. Que a su vez no era mas que el brillo en el iris de un gato de otro universo. Y así vi la inmensidad, vi el infinito. Vi la nada. Vi el todo. Y no tuve miedo. Porque no había nada que tuviera mas sentido que dejarse llevar. Cualquier cosa que me dijera era estúpida. La racionalización era estúpida. Éste post es estúpido. Porque nada puede poner en palabras aquello que se siente. Nada puede describir la nada y el todo.

Abría un ojo para asegurarme de que el mundo seguía ahí. Nada se había movido. La cama, la puerta, la mesa, el sofá, Carlos, Chris, los gatos. Todo estaba ahí pero solo ahí. Cerraba los ojos y todo volvía a desaparecer. Porque el mundo que habitamos juega con límites que solo existen en este mundo. Está compartimentado en cáscaras. Pero fuera de ésta dimensión nada de esto importa. Porque nada de esto existe. Nada existe.

Confié en mi cuerpo. En su función. En su capacidad de mantenerme con vida. Y no me importó que estuviera deshidratada, que tuviera la tensión baja, que estuviera mareada, o que el sujetador me presionara el pecho. Confié en que mi cuerpo supiera mantenerme con vida, porque eso es todo lo que sabe hacer. Y me dejé llevar. Dejé que mi mente se desvaneciera en una fiesta eléctrica. Y no me importó que quizás me equivocara y me dejara llevar demasiado y mi cuerpo olvidara respirar. Lo peor que podría pasar sería morir. Morir solo significaría dejar esa cáscara que al fin y al cabo ya no sentía. No ser nada. Formar parte del todo. Y eso no tiene nada de malo.

Me resistí a quitarme el sujetador por que en éste plano no estaba sola. Y en éste plano importa la desnudez, especialmente la de mi género. Pero no existe tal cosa como el género. No importa la desnudez. No importa nada. Porque nada de esto existe. De todas formas sabía que iba a tener que volver, así que obedecí las estúpidas normas sociales del pudor y no hice nada. Solo me dejé llevar.

La música a veces sonaba, a veces estaba demasiado lejos para oírla. Las ondas melódicas eran todas las mismas. Eran distintas, pero en el fondo las mismas. Me pregunté si todos los músicos conocían esta verdad. Si todos los músicos habían visto esta onda amarillenta y por eso escribían sus canciones acorde con ella. Pero no. Las melodías son acordes con las ondas porque solo existe una onda. Una onda que incluye todas las ondas y no se puede crear nada fuera de esa onda. Incluye todo. No hay nada fuera del todo.

Y así sentí el todo, sentí la nada, sentí lo que es la vida y no tiene nada que ver con lo que había creído que era la vida. Siempre supe que esa era la realidad. Pero no es lo mismo saber que ver. Saber que sentir. Y no se puede des-ver lo que se ha visto. No se puede des-sentir lo que se ha sentido.

 
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Publicado por en 26 octubre, 2015 en Hoy, txt, Viajes

 

Seis y media

Son las 6 y media. Ese momento en que te alegras de que ya no sea de noche a las 6. Pero dura poco. Porque a esta hora no es de noche, pero tampoco de día. El cielo se tiñe de un extraño color rosa, y los edificios se velan con su reflejo. En un abrir y cerrar de ojos el rosa es ya azul marino, y es de noche. Miras el reloj y parece que se ha estropeado, pues las manecillas yacen juntas apuntando al 6. Son las 6 y media y empieza la noche.

 
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Publicado por en 15 marzo, 2015 en Hoy, Sin categoría

 

Gracias

Gracias a todo y a todos los que han hecho que llegue éste momento y lo han convertido en mágico. Solo siento amor.

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Gracias por supuesto también a los que no están en estas fotos pero estuvieron. También aquellos que por lo que fuera no estuvieron pero quisieron estar. A aquellos que participaron. A aquellos que nos han dado su amor. Gracias al sol y a la luna. Gracias a la vida. Gracias. Simplemente gracias.

 
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Publicado por en 12 julio, 2014 en Hoy

 

Nada que celebrar

12 de Octubre, día de la Hispanidad. Antiguamente (y todavía en algunos países latinoamericanos) conocido como día de la Raza. Antiguamente conocido como aquel día en que Colón llegó al continente americano creyendo que era la India y empezó su colonización y su genocidio.

Puedo entender con un poco de esfuerzo que al principio se celebrara ese día por ser el momento en que éste pseudo país se convirtió en pseudo imperio, y toda la riqueza asociada. Dicho sea de paso, me alegro de que los nativos recuperaran su libertad. Pero ya así, visto desde la distancia del tiempo, alegrarse de la macabra invasión y liquidación de un continente entero, y basarse en ese hecho para decir que un país es (fue) grande, es repugnante.

Es respetable aunque no lo comparta que te guste España como país. A mi es que los patriotimos no me agradan, pero bueno, hay gente para todo, y mientras sea dentro del respeto, a mi me da igual lo que piense o sienta cada uno. Pero celebrarlo hoy, justo hoy, es ofensivo.

¿Quienes salen a la calle hoy a manifestar su orgullo patriótico? Fascistas. Personajes de mentes poco iluminadas que no se avergüenzan de ondear banderas de la España franquista, de manifestar su asco ante la homosexualidad, o su odio ante cualquiera que sea de tez morena (si, si, ya sabes, como aquellos a los que masacraron a raíz de lo de 1492). Gentuza que declara que saldrá hoy a las calles a destruir librerías libertarias, y que no se avergüenza de tatuarse símbolos nazis en su piel. Que digo yo ¿No nos ha quedado claro a todos que los nazis son los malos de la película? Podrían hacer una distinción y decir “no soy nazi, soy españolista, blablabla”, pero no, no, manifiestan con orgullo su ideología nacionalista, homófoba, racista, xenófoba, antisemitista, machista, represora, violenta, y estúpida (porque hay que ser muy estúpido para alabar al que en cuanto hubiera llegado al sur nos hubiera masacrado como lo hizo con tantos pueblos antes). Es como en una película de Disney (anda! otro nazi), donde el villano se describe como tal. Es el malo y su única intención expresa es hacer el mal. No hacer lo que para él es bueno a pesar de que para otros sea malo, no, no, hacer el mal, destruir el mundo o erradicar la felicidad.

Pues ahí están, todos esos cabezas rapadas, que van mucho al gimnasio pero no leen jamás, con esvásticas tatuadas, ondeando banderas con el aguilucho, reunidos en las calles de varias ciudades para destruir alguna que otra librería y manifestar lo orgullosos que están de ser subnormales.

Lo que me parece mas ridículo todavía es aquellas personas “normales” que lo celebran también. Porque te puede gustar mas o menos el país en que naciste. Y puedes sentirte orgulloso de ello a pesar de que no hayas hecho nada por conseguirlo. Y puedes ignorar por qué hoy, justamente hoy, es el día de la Hispanidad, o pensar que no importa el día que sea. Pero en el momento en que ves qué tipo de gentuza es la que mas orgullosa y enérgicamente sale a la calle hoy. ¿De verdad les quedan ganas de salir? ¿De verdad les queda un resquicio de orgullo de lo que sea que somos al ver a esa gente?

 
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Publicado por en 12 octubre, 2013 en Hoy, txt

 

Bloguiversario

Parece que fue ayer cuando la plataforma de blogs perteneciente a MSN cerraba sus puertas y nos mudaba forzosamente a todos sus usuarios a wordpress. Pero éste último me informó anoche de que hacia ya 3 años desde éste cambio.

Aunque desde que hice mi primera entrada, cualquiera que fuera el nombre y la plataforma del blog, hace ya 8 años, 1 mes, y un puñado de días. 418 entradas mas tarde (aproximadamente, una entrada por semana) sigo aquí. Bueno, con ésta, ya son 419. Y espero que me quede aquí muchos años mas :)

 
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Publicado por en 10 julio, 2013 en Hoy

 

Hace 4 años

Es curioso como ocurren las cosas en la vida. Hoy hace 4 años  no me podía imaginar como cambiaría mi vida al día siguiente. Bueno, en realidad a éstas alturas me lo empezaba a sospechar, pero desde luego no tenía ni idea tan solo una semana antes.

Los que estuvieron a mi lado esa temporada, saben a qué me refiero. No fue fácil. Pero hay cosas que tienen que ocurrir y simplemente ocurren. Ésta fue una de las buenas.

En Carlos encontré a alguien que hacía tiempo que había renunciado a creer en su existencia. No es que sea la persona mas perfecta del mundo. Tiene defectos, como todos los tenemos. Pero a su lado puedo ser yo misma en todos los aspectos. Hay ciertas partes de mi persona que siempre me he visto forzada a ocultar fuera de mi hogar. No os asustéis, no es nada malo, pero la mayoría no lo entenderíais. Una se acostumbra y acaba por no importarle bien pronto. No fue hasta que le conocí y comprobé que podía hablar sin tapujos que me di cuenta de la importancia que tenía eso para mi, para la vida. Con Carlos siento que puedo ser yo.

Siempre se nos pega algo de nuestras parejas, igual que de nuestros amigos, o de aquellos con los que compartimos mucho de nuestro tiempo. De alguna manera absorbemos un poquito de unos y de otros constantemente. Lo mismo ocurre con Carlos, por supuesto. Pero con él siento que muchos de esos aspectos que he absorbido, siempre estuvieron allí, que eran partes de mi latentes, dormidas, que salieron a la luz con él. Con Carlos siento que soy mas yo de lo que era antes de conocerle.

No se si será éste un argumento extraño para afirmar que es el hombre de mi vida, pero como me percaté hace casi 4 años y sigo dándome cuenta ahora, Carlos es la persona con la que quiero compartir mi vida, es quien quiero que sea el padre de mi hijos. Siento que nadie mas podría asumir ese papel, porque a pesar de haber conocido a bastante gente con quien tengo un alto grado de afinidad desde entonces, siento que con nadie como con él puedo actuar o hablar tan libremente, que con nadie mas comparto o he compartido suficientes aspectos como con él. Siento que Carlos y yo juntos, hacemos uno.

Y siento que no solo siento. Siento que sé. Sé que él va a estar aquí conmigo, y yo con él, a pesar de todos los posibles pesares. Y lo agradezco :)

carlos y yo el dia que nos conocimos

El día que nos conocimos

 
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Publicado por en 14 junio, 2013 en Hoy, txt