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La Diada, banderitas y elecciones catalanas

27 Nov

Una de las cosas que éste año contribuyó ampliamente a que septiembre fuera un mes extraño, fue el 11 de septiembre, la Diada de Catalunya.

Para quienes no lo sepan, ese día se celebra en conmemoración a la finalización (y pérdida) de la guerra de sucesión del s. XVII entre dos reinos de Aragón y Castilla, de los que ganó este último, cuya casa real eran los Borbones que son, recuerdo, los palurdos que todavía siguen en el poder. En otras palabras, se celebra con nostalgia el día que Catalunya dejó de ser (junto con las otras regiones anteriormente conocidas como Reino de Aragón y ahora recopiladas como ‘països catalans’… aunque sin Aragón) un país independiente del resto de España (para entonces Reino de Castilla). Y hasta aquí mi precaria lección de historia.

Desde entonces, dicho de una manera muy simplificada, el deseo catalanista por recuperar la independencia como país ha ido siendo avivado o mitigado dependiendo de la situación política del estado español (y/o del trato que tenga Catalunya dentro de España). No es de extrañar, entonces, que dada la situación socio-económica y política actual, sean cada vez mas los que ahora estén deseando salir de ésta mierda de país y (re)fundar el suyo propio donde administrar los recursos sin depender del imbécil que tenemos por presidente y sus secuaces. Hasta aquí todo normal. Una historia de guerras e invasiones normal. Una historia de represión cultural usual. Un rechazo ante la casta política esperable…

Recordemos entonces otros datos. Dada la decepción que los gobiernos mal llamados de izquierdas habían despertado en sus últimos años de mandato por la sumisión hacia la troika y las consecuentes políticas de privatización, un giro a la derecha era, desgraciadamente, previsible (por el mero hecho del cambio, no porque unas políticas derechistas fueran a ayudar mas, pero mira, así es el votante medio). Catalunya dio ese giro antes que el resto del Estado (porque las elecciones autonómicas se celebraron antes que las estatales con respecto al inicio de los recortes) ¿Y quién nos gobierna? CiU, con el [insertar cualquier despectivo aquí] del señor Mas a la cabeza. ¿Y iba él a frenar la oleada de recortes que nos forzaban desde la Unión Europea? Nooooooooooooooooo… Al contrario. Los ejecutó con gusto. Fue de todas las comunidades autónomas el que mas cortó en sanidad, se quedó también a gusto en educación, fueron los primeros del Estado en subir los transportes públicos hasta límites pecaminosos, y están impulsando medidas tan fantásticas y maravillosas como obligar a pagar un impuesto de matriculación a las bicicletas, y otros etcéteras. Eso si, subiéndose el sueldo. Una joya de hombre, vaya.

Por alguna razón, sin embargo, da la sensación de que mucha gente achaca los recortes al Estado central y olvidan que (1) las exigencias vienen de la UE, ergo, son ellos el ‘origen de los males’ (si bien se podría optar por desobedecer, como tantas veces he apoyado y seguiré apoyando), y (2) cada gobierno de cada comunidad autónoma decide, con algo de libertad, de donde recortar, ergo la masacre ocurrida en los sectores de Sanidad y Educación son decisión de nuestro ‘queridísimo’ president Mas, porque bien podía haber decidido cortar de otros lados.

Volvamos al tema de la Diada. Dado el exaltado (y no dudo que con razón) sentimiento de catalanismo, o mejor dicho, de deseos de emancipación para librarse de todo el mal que están provocando los recortes, la manifestación en pro de la independencia del día 11 de septiembre fue extremadamente multitudinaria ¿Millón y medio de personas, eran? No lo recuerdo. Tenemos que aclarar un pequeño tema, sin embargo, que facilitó tal concentración, y es que (1) era un día de fiesta y (2) había cientos de autobuses patrocinados por la Generalitat que traían gente de todos los ‘païssos catalans’ a Barcelona para la manifestación. Por lo que el tema estaba muy facilitado (así que la comparación con lo que suele ser una manifestación multitudinaria convencional es poco menos que injusta, opino).

En cualquier caso, mas de un millón de personas marcharon con sus banderas catalanas o independentistas por toda la ciudad al lado de Mas. Ese personaje que tanto daño nos ha hecho a todos los que vivimos en Catalunya. Pero vendió la idea de que todo lo malo que nos está ocurriendo es por culpa de pertenecer a España y que nos roban, y que sin ellos seríamos un país estupendo y solvente, y un largo etcétera, que mucha gente se creyó. Obviamente hay muchísima gente que ya llevaba en su solapa la bandera antes, pero éste espectacular aumento ha sido, en mi opinión, fruto de una enorme mentira. Ilustraré el día con una pequeña anécdota: Volvía del centro de la ciudad por donde había pasado la mañana y por donde se iba a llevar a cabo la manifestación esa tarde. De camino a casa, caminando, vi decenas y decentas de autobuses que iban descargando a sus pasajeros cada vez mas lejos del centro (porque mas cerca, ya no cabían). Casi todos llevaban una bandera, o dos. Y mientras caminaba a contracorriente del resto de personas hacia mi casa, pues yo subía y ellos bajaban, era cada vez mayor la alienación. Definitivamente, aquella no era mi gente. Si, soy catalana, por supuesto, pero a mi los nacionalismos no me gustan, ninguno. Y las banderas tampoco. El colmo fue  (y ahí va la anécdota) cuando pasando por el Hospital Clínic, la zona donde hasta hace a penas unos días estaban haciendo obras, dos jóvenes con sus banderas en la mano buscaban una manera práctica de portarla y, al pasar por el hospital, vieron unos tubos de plástico y los cogieron para colgar su bandera. Robaron materiales de construcción de un hospital para colgar su bandera catalanista. Eso es para mi CiU.

El caso es que dada la enorme exaltación que consiguieron, el señor ese vio su oportunidad de convertirse en el abanderado del catalanismo, y adelantó las elecciones con el propósito de conseguir la mayoría absoluta que tanto ansía (probablemente como todo político) prometiendo que en cuanto tomara el poder hará una “consulta popular” (que no referéndum vinculante, ni nada así) para luego proclamar la independencia y convertirse en un héroe nacional (de Catalunya, claro). Y desde entonces empezó un circo mediático total y absoluto de “Catalunya si”, “Catalunya no”, “España si”, “España no”, con todas sus combinaciones y excusas posibles. Éste domingo pasado fueron las elecciones.

Lo peor es que ésta mierda de agitar la bandera y remover sentimientos nacionalistas (¿he dicho ya que odio las banderas y los nacionalismos?) ha sido como correr un tupidísimo velo sobre cuales son los problemas actuales en la política, ésto es: el paro, los deshaucios, la pobreza, los recortes… Y al ir a las urnas, no parecía estar votándose el gobierno de Catalunya, y por tanto el tipo de políticas que deseamos para nuestra comunidad (como se supone que estamos haciendo), si no la permanencia o no de Catalunya dentro del estado español, que no es lo mismo.

Supongo que llegados a éste punto tengo que dar mi opinión. Bueno, la llevo dando en todo momento, que para algo es un blog personal, pero me refería a sobre el partido al que votar y, por ende, con respecto al nacionalismo. Es posible que con lo largo que está siendo ésto, muy pocos lleguen hasta aquí, así que… ¿por qué no? Sobre el nacionalismo, ya os habréis dado cuenta de que no soy nacionalista. Ni nacionalista catalán, ni nacionalista español, ni nacionalista europeo, ni de ningún lado. Yo amo la tierra, amo la familia, amo las personas, amor el lugar donde nací y crecí, amor el lugar donde nacieron y crecieron las personas que amo, igual que amaré el lugar donde viviré si es que es otro; pero no amo una nación, ni amo una bandera, ni un himno. Diré una frase que dijo Carlos hace tiempo y que me caló muy hondo con respecto a la hipotética independencia de Catalunya, que fue algo así como: No quiero mas fronteras en mi vida. No, no quiero mas fronteras en el mundo dividiendo vidas. No las quiero. De hecho, quiero menos. No me desagradaría que España y Portugal fueran una, como lo es la península en que vivimos. En fin ¿por qué no? La mayoría de fronteras son arbitrarias, fruto de una guerra o un reparto de tierras entre dos magnates que murieron hace siglos. Podríamos dejarnos ya de tanta tontería.

Con ésto, no me confundáis, no alego ser partidaria de un orden mundial y bla bla bla. Creo firmemente que una gestión local es mucho mas efectiva que una centralizada para muchos de los aspectos a tener en cuenta en la política de una región, aunque no todos (ejemplo, si es que tiene que haber un ejército, que es discutible, no tiene sentido que haya un ejército por cada ciudad, eso que lo gestione un gobierno central). Igual que creo que hay cosas en que nos tenemos que poner de acuerdo a nivel mundial, véase las políticas de medio ambiente. Pero también creo que las naciones y los nacionalismos crean unas diferencias artificiales y incentivan una serie de sentimientos de superioridad con respecto a aquellos que no pertenecen al propio grupo que son falsas y muy peligrosas.

La siguiente pregunta es a quién he votado. Y no me gusta publicarlo nunca, pero ésta vez lo diré: he votado a las CUP. Son nacionalistas, pero no me importa, porque yo no he votado sobre la independencia, sino sobre el gobierno autonómico. A pesar de ser nuevos en las elecciones autonómicas, llevan años de experiencia en municipios pequeños, donde han llevado a cabo una democracia mucho mas directa, que es sin duda la que quiero yo. Al votarles a ell@s, mas que el “que” he votado el “como”. Porque da igual lo que pongan en su cartel electoral, lo que voto es el derecho a decidir sobre cualquier cosa importante. Es, en mi opinión, lo mas parecido a votar al 15M que existe actualmente, y con ello se ganan sin duda alguna mi vito y mi recomendación. Lo publico aquí una vez pasadas las elecciones, porque no me agrada en absoluto hacer campaña para nadie, pero ya les he explicado a muchos ésto mismo, dada la gran cantidad de indecisos que había y lo poco conocidos que eran.

Empecé ésta entrada a mediados de septiembre, y no creí que se alargara hasta pasadas las elecciones, pero llegados al día de hoy, imagino que tengo que hacer un pequeño análisis de los resultados. Seré breve: han sabido a victoria. A pesar de que CiU siga teniendo la mayoría, ha bajado muchísimo y está muy lejos de tener la mayoría absoluta que deseaba (y yo temía). Le salió el tiro por la culata y, en contraposición, el que subió fue el partido mas tradicionalmente catalanista (y supuestamente de izquierdas): ERC. El otro punto que sabe a victoria es que las CUP, a pesar de ser ultradesconocidas aquí en Barcelona, que es donde mas ‘valen’ los votos, porque es donde mas gente hay, han conseguido tres preciosos escaños. Por primera vez siento que estoy representada en el Parlament. Solo espero que no nos decepcionen, y en los años que estén ahí dentro metan toda la caña que puedan al resto de chorizos que gobiernan.

Mientras tanto, podemos decir que en realidad nada ha cambiado. De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste.

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Publicado por en 27 noviembre, 2012 en 15M, txt

 

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