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Archivo de la categoría: Odisea ocular

Cap 6: Ajo y agua

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Visto lo que se estaba alargando el tema y que en clase cada dia me apretaban mas y, por lo tanto, cada vez se me exigía mas tiempo dedicado a los estudios, fui a pedir una nueva visita para el oftalmólogo al dia siguiente, para acabar cuanto antes con esta historia. Esta vez, sin embargo, la visita no me la concertaron para la semana siguiente, como habia ocurrido hasta ahora, si no… para DOS MESES mas tarde.
 
La espera fue eterna. Por un lado ya me estaba acostumbrando a la mota del ojo, pero por otra, estaba descubriendo otras pequeñas motitas tambien permanentes que… no me gustaban nada, y me tranquilizaban aun menos.
 
Pasados los dos putos meses de espera me dirigí nuevamente a Manso a la consulta, por la mañana, o a primera hora de la tarde, no lo recuerdo bien. Esta vez fui con suficiente tiempo de antelacion, por supuesto. Me fijé en que el nombre de la doctora era diferente al anterior, y pensé: mejor, así no tendré a esa estúpida que abandona su puesto de trabajo antes de tiempo aun teniendo visitas pendientes, y no le dí mayor importancia.
 
Llegado al piso indicado, todo era muy diferente a la anterior vez que estuve alli, principalmente porque habia mucha gente. Tras hacer la cola adecuada para que me atendieran en la recepcion de la planta, entrego el papelito… Ah! Para el dermatólogo, no? – Eeeem… no… el oftalmógolo… Despues de realizar las pertinentes comprobaciones, resultó que la persona super-mega-inteligente que me atendió en el Hospital Clínico para darme visita con el oftalmologo, me dió hora para el dermatólogo, y hay que decir que el nombre de las respectivas doctoras no se parecia ni en una letra, genial, vaya, la seguridad social rebosa eficacia (nótese el tono irónico).
 
La chica que me atendió, por fin alguien profesional, hizo lo que pudo por arreglarme aquel estropicio. Me hizo esperar un buen rato, si… pero después de hablar con la doctora (y no le fué facil contactar con ella) dijo que me colaba sin visita para aquella misma tarde (hay que añadir que solo visita por las tardes… un par de horas al dia… y es la única oftalmóloga… ¡¡luego no es de extrañar que haya cola de dos meses!!).
 
A la tarde tenia clase, pero volvía relativamente pronto y me dió tiempo de llegar con antelación. Esta vez me acompañó mi madre, mas que nada porque me veía que como me pusieran colirio o algo en los ojos no iba a ver una mierda y luego a ver como volvia a casa, por lo que no queria ir sola. Bueno, eso, fuimos de nuevo a la puta consulta, doy el papelito en recepción, les explico todo el rollo y que por eso no tenia hora de visita oficial… la chica vuelve a hablar con la doctora, ésta dice que sin vista no atiende… le explica la historia y al final accede a atenderme.
 
Yo pensando: No me querría atender porque está muy liada o algo…, pero es que me dicen que ya puedo entrar… abro la puerta… y me encuentro a una mujer de 40 y muchos, con otra de al menos 60 (la enfermera) sentadas hablando tranquilamente, y se me quedan mirando con cara de: ¿Tu que coño haces aqui? Pasamos, me pregunta los sintomas y tal, lo normal en una visita, la tia se me queja que es que yo no tenia vista concertada y que el error no era culpa suya y tal, y yo pensando: Uh, claro, interrumpia una conversacion muy trascendental, seguro, y nada… una mal follada borde e insensible, que me dejó cegata con luces de estas para mirar los ojos, y se quejaba porque parpadeaba… por dios ¿te crees que estoy llorando por gusto?? no! esa puta luz me está irritando los ojos!! mucho!!! no puedo evitar parpadear!!! la tendencia natural es a apartarme!!! ten un poco de consideracion con mi instinto de proteccion….
 
Nada, acabada la exploración (sin colirios, pero con el ojo llorando desmesuradamente de la irritacion que me provocaron por las luces), me explicó que el ojo lo tenia perfectamente, lo que veo no es mas que particulas que flotan en el humor vitreo (el liquido de dentro del ojo), y éstas aparecen con la edad avanzada o, como en mi caso, por situaciones de estres prolongadas; se reducen con el tiempo, pero son permanentes y nada se puede hacer para conseguir lo contrario.
 
Así que esa motita que hoy en dia casi ni percibo, mas por costumbre que por otra cosa, es un regalito de mi idea genial de estudiar dos carreras a la vez, supongo que alimentado tambien por otras situaciones de la vida que tambien me estresan pero que no nombraré.
 
Ya está, se acabó. Nada grave, pero sin tratamiento, tan solo… ajo y agua.
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Publicado por en 29 julio, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 5: Profesionalidad

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La visita al oftalmólogo. Quien no recuerde de qué va esto, por favor, que lea los capítulos anteriores.

La visita era en el edificio de Manso a las 20:16 para ser exactos. Estaba aqui en casa con Ignasi y la verdad es que me entretuve y salimos super justos de tiempo, ademas de que no sabía exactamente ni donde era. Pero cuando caí en la cuenta de que en 20 minutos tenia que estar allí, pillamos la moto corriendo y llegamos a la puerta, exactamente, a las 20:16.

Pregunto en recepción, cuarta planta ¡¡pero ves rápido!! Si, si, si… ya voy rápido… La entrada vacía, llego arriba, los pasillos vacios, el mostrador vacio, la sala de espera vacía… Huy… Voy a la consulta de la doctora en particular, cuyo nombre he olvidado y espero no tener que recordar jamás. La consulta estaba cerrada y, deduzco, vacía.

Yo ya me estaba desesperando… Aparece una mujer mayor por ahí, y nos pregunta que hacemos. Le decimos que teniamos visita con la oftalmóloga hacia un minuto (ya eran y 17): Huy, pues ya se debe haber ido… si a y cuarto no hay nadie se va… ¿que? Para no matar a nadie me fui (bueno, nos fuimos), al borde de la desesperación. Había perdido la visita por llegar… ¿tarde? no… por no llegar antes… ¡¡Que no estaba yo como para perder el tiempo, coñe!!

El colmo fué cuando miré el papelito donde estan todos los datos de la visita y el médico, y veo que su horario laboral terminaba a las 20:30… es decir… Que Doña Profesional abandonó su puesto de trabajo un cuarto de hora antes, teniendo una visita pendiente, sin dar ni tan solo dos tristes minutos de margen… Un encanto de mujer, vaya…

Abajo, en recepción, no podian darme hora para otro dia, así que tenia que volver al clínico otro dia para que me volvieran a dar visita, pero como eso tambien fue un show, lo cuento en el próximo (y último) capítulo ;)

 
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Publicado por en 7 julio, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 4: Blanco

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La visita la tenía a las 12 de la mañana.

No quería ir sola, porque estaba con el miedo en el cuerpo, pero al final entre unas cosas y otras, no había o no encontré a nadie que me acompañara. Situemonos: vacaciones, ir a un lugar al que no quiero ir a las 12 de la mañana, una hora que por otra parte era muy cómoda, pero llendome a dormir a las 3 de la mañana por quedarme leyendo… Si ya normalmente llegaba tarde, ese día no podía ser menos.

Eran y seis cuando llegué (la verdad es que bastante puntual). Me senté en la salita: sillas marrones sobre fondo blanco. Todo era blanco. Normal, es un hospital. Mirara donde mirara habia una pared blanca, o un suelo blanco, o un techo blanco, o una puerta blanca, o un médico con una bata blanca… Y la dichosa mosca que no dejaba de salturronear entre la claridad, como burlándose de mi…

La puerta se abría, salía un paciente, la doctora (una que por cierto no era la mia habital) llamaba a alguien, ese alguien entraba, y al cabo de 5 minutos se repetía la secuencia… Y yo esperando pacientemente… (como buena paciente suya que era, juas, juas, que chispa…)

La gente entraba y salia, y yo seguía esperando pacientemente… Era menos cuarto ya. Se sentó a mi lado una mujer mayor, tenía el resguardo de la visita en la mano, ponía que era a y media. Entre paciente y paciente se coló en la consulta para decirle que llegaba tarde, y le dijo que en ese caso sería la siguiente. ¿Y yo ahí esperando? Estaba claro que mi retraso había derivado a que se olvidaran de mi, y debía hacerme notar, así que en cuanto pude me colé y se lo comenté: Ay! Cuando tenga un hueco!! Aqui hay que llegar puntual!! (dijo bordemente) – Si, señora :$

Esperé… y esperé… y esperé… sin ver nada que no fuera blanco con una mota juguetona… que no dejaba de tocarme los cojones… Llevaba ya una hora ahí esperando, y seguía esperando… Llevaba ya hora y media esperando, y seguía esperando… Me dije: En cuanto cumpla las 2 horas de estar aqui, me piro, a tomar por culo el ojo, la doctora, el hospital, y la madre que los parió a todos. Faltaban 5 minutos para que cumpliera las 2 horas… estaba dando una vuelta por la sala para estirar las patas… que justo cuando paso por delante de la consulta sale un paciente, la doctora me ve y: bingo! se acordó de mi: aaaay! que me habia olvidado de ti!! pasa, pasa… Mientras yo sonreía boba(y falsa)mente… Me siento. Estaba con una enfermera. Lo siento, lo siento… ay… y tu ahí esperando… – decía con una sonrisa cortés… yo sonreía tambien ¿que iba a hacer? Esto no es un comercio, si me voy no pierdes un cliente, porque no tengo otro lugar al que acudir… La enfermera, mientras, me miraba como diciendo: ¿esta prima lleva ahí dos horas esperando? si, las llevaba…

Y nada, me miraron asi un poco, pero no tenía nada que ellas pudieran ver a simple vista y con la luz esa, así que me derivaron al oftalmólogo. Si: dos horas esperando para que me dieran un papel para que pidiera otra visita… Era para el viernes siguiente. ¡¡Hasta el próximo capitulo!!

 
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Publicado por en 22 marzo, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 3: Primer diagnóstico

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En cuanto acabaron los examenes fui a pedir visita al médico de cabecera. Una mujer un poco sosa apedillada Senar (si, si, como impar en catalan!). Pero estamos hablando de enero, así que llevaba dos meses con dicha molestia en el ojo.

Semanas antes, en un partido de futbol de Ignasi, coincidí con una chica, Meri, muy maja por cierto, que tambien iba a verles a jugar, y es médico. Tentada estuve de preguntarle, pero solo la conocía de aquel dia, no creo que le molara diagnosticar ojos en su dia libre, y en cualquier caso, no me podría decir nada, ya que a simple vista no se observa nada, me hubiera dicho que me tenia que fer un oftalmólogo, y para esto tengo que ir igualmente al médico de cabecera para que me derive.

Pero ya se sabe como funciona la seguridad social… No te dan visita precisamente para el día siguiente. Esta vez, como me daba tal pereza ir hasta el hospital clinic solo para que me dieran hora, la pedí por internet. La página web esta muy mal diseñada, y te pierdes a cada click, pero… al fin y al cabo con lo mal que va la seguridad social, su página web no iba a ir mejor…

Aunque me costó, encontré cómo y pedí visita para una semana mas tarde o así. El dia anterior (o uno de esos xD) estuve hablando con Maria, y le comenté lo del ojo: ah! si! Eso es que tienes tendéncia a tener cataratas… ¿Que?? Realmente su diagnóstico no me tranquilizó lo más mínimo y escuchar ese diagnóstico de un profesional me aterrorizaba… pero tenía que ir.

Que yo sepa las cataratas son fácilmente operables, pero… las operaciones… tampoco son mi mayor devoción… ¡¡y en el ojo menos!! ¿Os he dicho alguna vez lo aprensiva que soy con los ojos?? Me cuesta soportar ver como se ponen o quitan una lentilla… lloro al ver un ojo irritado… Si se te mete algo en el ojo, no me vengas con eso de: mirame a ver si tengo algo, porque no lo soporto, no se porque, pero no puedo, se me irritan los ojos automaticamente, me empiezan a llorar y tengo que apartar la mirada… ¡¡¡Pues como para operarme!!! Pero bueno, todo está por ver…

La visita: en el próximo capítulo.

 
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Publicado por en 28 febrero, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 2: Ojo al limón

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Quizás os estéis preguntando qué leches hacía preguntando remedios caseros para algo que no se sabe lo que es en lugar de ir al médico que es lo más sensato. Al margen de que los médicos no son de mi santa devoción… no tenía tiempo. Me pasaba la vida entre ir a clase, estudiar en la biblioteca, y estudiar en casa ¿que podia sacar 5 minutos para ir al médico? si, seguro, pero prefería ir con calma, cuando acabara todo el jaleo.

A lo que iba. Se lo comenté a mis padres. Dando por supuesto que no era mas que suciedad, claro. Mi madre me dijo aplicarme no se qué que ya no recuerdo, a lo que mi padre soltó: eso con limón!! que no hay nada que no limpie el limón!!

Limón en el ojo… uf… No me entusiasmaba nada la idea, así que dije que prefería primero ir al médico de cabezera, que me dijera que es, y luego ya decidiríamos que tratamiento seguir. Lo que ocurrió es que fue pasando el tiempo, yo me pasaba un 33% del dia leyendo y… imaginaros un texto normal (como el que estais leyendo), pero con una letrita saltando por ahí, que cuando la vas a mirar cambia de lugar, y te aparece por otra parte del campo visual, la ignoras pero sigue dando saltitos entre líneas… ¡¡¡¡Es desquicianteeeeeeeeeeeeee!!!! así que acepté el remedio casero del limón en el ojo.

En principio creí que diluido, pero no, el muy animal proponía ponerlo tal cual… Aun así iba a aceptar pero… en el último momento comprendí que era una salvajada y por mucho que me molestara, al final me negué. La respuesta de mi padre fue demostrarme que no escocía tanto como yo creía… esprimiendose un limón en el ojo él mismo…

No sabeis lo que me llegué a reir aquel dia… ¿Que no escuece? Ja!! Poco puedo describir… la gracia fue vivirlo. El caso es que escoció, y mucho, y le dejó los ojos mas rojos que… bueno, no haré comparaciones. Y direis ¿”los” ojos? siii, por que claro, una vez aplicado a uno, así pa igualar el efecto… se lo puso en el otro… Yo lloraba de la risa… Comprendió la animalada de su tratamiento, y comprendí mi delirio de casi haber aceptado… Pero a qué precio xDD

Visto el resultado opté por la primera opción, que era joderme hasta que tuviera tiempo de ir al médico, y que me hicieran un diagnóstico.

algunos llevaban limon xD

 
 
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Publicado por en 18 febrero, 2008 en Odisea ocular, Relatos

 

Cap 1: Una mosca en mi pantalla

Visto que lo que iba a ser una mera anécdota se ha convertido casi en una odisea, lo explicaré en varios capitulos.

Empiezo. ¿Sabeis como cuando se pone una mosquitilla o una pequeña polilla sobre la pantalla del televisor? Cuando la imágen es oscura, no se ve; o cuando aparecen muchas cosas en la pantalla, puedes no enterarte; pero cuanto mas clara y monocromática es la imagen de la pantalla, mas da por saco la dichosa mosquitilla. Ahora imaginaros que siempre que intentas matar al bicho, se escapa, pero que al instante vuelve, y que no hay manera humana de que el bicho salga de tu pantalla… Así veo yo la vida desde noviembre: con una mosca en mi pantalla.

Para que se entienda: ¿Sabeis cuando mirais a algo asi clarito y liso (la pared, el cielo…) que se ven como pequeñas particulas en el ojo que se mueven (generalmente descienden)? Son así como muy transparentes. A veces están, a veces no… Es suciedad que se va en cuanto parpadeas, nada fuera de lo normal. Bien, pues hace un tiempo me apareció una motita de esas en el ojo derecho pero… como mas sólida.

Estaba leyendo (estudiando para los examenes) y veía una manchita ahí saltando entre las letras… es realmente molesto. Pensé: se irá solo. Y lo ignoré…  Pero al dia siguiente seguía ahí… y al siguiente… y al otro… y al otro… Me remojé el ojo, y seguía ahí… lloré, y seguia ahí…

Como pasó un mes y la mosca no se marchaba, finalmente se lo dije a mis padres y… mi padre me propuso un remedio casero que… os contaré en el próximo capítulo… ;P

 
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Publicado por en 13 febrero, 2008 en Odisea ocular, Relatos