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Seguridad

30 Ene

Vino a visitarnos Marta, la hermana de Carlos. Fuimos a tomar algo con ella y un amigo suyo, Albert, quien a su vez vino acompañado de su pareja, Eva. En algún momento de la noche la conversación se separó en géneros.

Entre nosotras, Eva, originaria de Valencia, pero residente aquí en Barcelona, preguntó a Marta, que vive en Madrid, como era por allí la seguridad en las calles, como se sentía al volver sola a casa, y empezamos a compartir anécdotas de lo que era o no era caminar por las calles de las tres ciudades como mujer. Afortunadamente ninguna hemos vivido situaciones que se puedan considerar graves, como mucho incómodas, algo tensas, algo desagradables, pero no peligrosas. Personalmente no me siento insegura. A menudo salgo del trabajo a partir de media noche y vuelvo sola a casa. La mayoría del camino es en metro o en autobús. De la parada a casa he de atravesar las calles estrechas y no muy bien iluminadas de mi barrio. Pero aun así no me siento insegura. Y realmente hace años que no me ocurre nada desagradable.

Hace años…

Me di cuenta de que la mayoría de situaciones de acoso que he vivido ocurrieron en mi adolescencia o anteriormente. Y eso no me tranquilizó. Parece que aquellos que se sienten con el derecho de acosar, les gustan más jóvenes, inexpertas, vulnerables… Las prefieren niñas. Las prefieren incapaces de responder. O bien he dejado de ser su objetivo o bien he aprendido a evitar situaciones potencialmente problemáticas. He sido sincera al decir que no me siento insegura, pero también he de decir que no voy relajada: voy mas cubierta, camino rápido, evito lugares oscuros, grupos de hombres, estoy atenta a cada ruido, a cada sombra, cambio de acera si hace falta, y pongo el más duro de mis rostros a cualquiera que se me acerque.

Lo grave no es solo lo que pase, si no como se siente una por la posibilidad de que algo pase. El miedo que, aun inconsciente, domina nuestro día a día.

Desconozco el tema del que Carlos y Albert hablaban a nuestro lado, igual que ellos desconocían el nuestro. Igual que probablemente desconozcan el miedo que pueden llegar a generar en una mujer caminando por la calle de noche, cuando coincide que van en la misma dirección. Porque ellos no, pero hay  quien nos acosa, nos atraca, nos viola y nos mata. Y a simple vista, lo único que tienen en común es que son hombres.

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Publicado por en 30 enero, 2017 en txt

 

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