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Odisea gatuna

22 Ene

Ya es hora de hablar del tema que ha dominado mi pensamiento y mi vida en los últimos 10 días. Aunque antes, un poco de contexto.

Cuando estábamos buscando gatitas que adoptar, nos llegó la noticia de dos hermanitas llamadas Sasha y Greta. Todo indicaba que nos las íbamos a quedar, pero a la hora de dar los últimos detalles para formalizar la adopción, nos dijeron que era obligatorio tanto ponerles el chip como castrarlas. El chip, bueno, es lo que hay, pero no estábamos de acuerdo con la castración por protocolo. “Es para evitar embarazos no deseados y que luego haya otros 5 gatitos buscando casa” No iban a ver un gato macho en su vida “Pero imagínate que se escapan” No hay un solo gato mas en el edificio y si llegan a la calle lo mas normal es que mueran atropelladas, no violadas “O se caen por la ventana” Si eso ocurre probablemente se maten, no creo que que en ese momento llegue un gato y la deje preñada sea el mayor de los problemas… “Pero, pero, pero ¡se les evita enfermedades como en cancer de útero o de ovarios!” Ya… mira, eso de arrancar un trozo de tu cuerpo para evitar el cáncer me parece una salvajada… ¿Acaso alguna mujer que no desea tener o que ha decidido no tener mas hijos se extirparía el útero porque no lo “necesite”? Por que eso es exactamente lo que me estás pidiendo… Es como extirparte el apéndice para prevenir la apendicitis… ¿Qué mierda de medicina es esa? “Mira, no hay nada peor como querer y no poder, les evitas un sufrimiento” Bueno, va, eso no te lo voy a negar “Ah, claro! Es porque las quieres hacer criar y hacer negocio, no? Mala persona!” Espera ¿que? ¿Eso a qué ha venido? Además… ¿resulta que si quiero hacerlas criar para tener gatitos de mis gatas y/o para dárselos a mis familiares y amigos no puedo? ¿Estoy infringiendo algún tipo de ley? Ah! Y encima resulta que la castración solo es obligatoria en los gatos que no son de raza, los que sí la tienen no la “necesitan”, ok… ¿Y por qué otra razón se iba a no-castrar a un gato de raza si no es para hacer negocio con sus gatitos de raza, eh? Anda y que os den por culo. Espero que esas peques hayan encontrado un buen hogar, aunque haya tenido que ser siendo castradas.

A Perla nunca la operamos, así que vivimos 15 años de celos intermitentes. Vale que algunas noches no nos dejaba dormir bien a causa de sus desquiciantes maullidos, pero no hizo falta que la sometieramos a ninguna peligrosa operación. Y ni tuvo embarazos no deseados, ni murió de nada que tuviera que ver con el sistema reproductor. Fueron sus riñones los que dejaron de funcionar a causa de la edad.

Al final dimos con unas gatitas cuya veterinaria encargada de darlas en adopción dejaba a elección individual el hecho de operarlas o no. Así que en principio decidimos no operar a Cookie y Nina a menos que no tuviéramos otro remedio. Llegó el primer celo de Cookie y la verdad es que fue un poco insoportable. Perla casi no maullaba, pero Cookie es una parlanchina de nacimiento, así que con el celo no iba a ser menos. Pasamos dos noches seguidas casi sin dormir por sus maullidos, y lo peor es que ocurría cada mes. Cuando Nina tuvo su primer celo, el panorama no fue mucho mejor, no maullaba excesivamente, pero se meó dos veces en la cama de mis padres y una en mi alfombra, con todo el follón de lavadoras que supone. El segundo celo se le juntó con el estrés de los invitados de fin de año, y no solo se meó en la cama de mis padres otra vez, si no que marcó también la cama de mi hermano, la mía y la suya propia. Obviamente no podíamos aguantar eso cada mes durante los próximos 15 o 20 años, así que no nos dejó mucho remedio y el primer día laborable de enero, muy a nuestro pesar, pedimos hora en la veterinaria para operarlas a las dos.

Martes día 10 a primera hora de la mañana pasaron por quirófano. Las fuimos a buscar por la tarde-noche y todo había ido bien. La incisión es de unos 6 centímetros a lo largo del vientre. Los puntos van por dentro excepto en primero y el último, que salen al exterior. El material es reabsorbible. Para cubrir la herida tenían una gasa enganchada con esparadrapo que obviamente no agarraba casi nada. Para aguantarlo, llevaban una malla como las que se ponen en las extremidades humanas y sujetar los vendajes. A partir del día siguiente debíamos cada día cambiarle los vendajes y medicarlas con dos tomas de antibiótico, una de calmante y un protector estomacal. Así que empezaron 10 días haciendo de enfermeras gatunas en que yo y mi madre les hacíamos las curas a ambas por la mañana (tarea en ocasiones nada fácil) y o una o la otra debíamos estar en casa todo el día por si a caso.

Las curas al principio las aguantaban bien, pero cada vez las soportaban menos y costaba mas mantenerlas quietas. En seguida pillamos el truco de como darles las pastillas para que las disfrutaran: machacadas y envueltas en una loncha de jamón de pavo. El tema es que la malla no les aguantaba mas que unas horas, porque en seguida se va dando de sí y con sus profusos intentos de lavarse no hacían mas que acelerar el proceso. Y en cuanto la malla estaba abajo empezaban a quitarse el vendaje (con mas facilidad que la malla) y encontraban unas cositas de plástico saliendo de su panza que no dudaban en estirar para quitarse. Total, que no podíamos dejarlas solas y constantemente las teníamos que ir re-vistiendo para proteger los puntos.

En teoría debíamos ponerles la campana (sorbe todo por la noche) para evitar éstas cosas. Pero no queríamos maltratarlas tanto y preferimos irlas controlando que ponerles algo que con toda seguridad las volvería histéricas. Tras la primera noche observar que la malla no duraba tanto puesta, les hicimos una especie de jersey con un viejo pijama mío que Alicia me enseñó en éste blog. Fue de maravilla. Las pobres casi no se podían casi mover y hasta que no aprendimos que había que apretárselo sin miedo (la tela es elástica) se lo quitaron igual y llegaron a la herida, pero conseguimos que casi no se tocaran la herida hasta el viernes pasado, que les cortaron los puntos.

¡Y ya está! Ya vuelven a correr, a saltar, a jugar, y a ser las niñas traviesas que eran antes. Me sabe fatal por el mal trago que les hemos hecho pasar, por esos días impedidas que pasaron tristes y aburridas en su colchoneta, por privarles el privilegio de ser madres y quitarles una parte de su cuerpo sin su consentimiento ni su conocimiento. Se que les evito el sufrimiento de buscar durante toda su vida un sexo que no encontrarán. Y se que por alguna razón les estoy aumentando la vida media entre 2 y 5 años. Pero aun así no me parece justo haberles hecho ésto por nuestra comodidad. Solo espero que sea para bien.

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Publicado por en 22 enero, 2012 en txt

 

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