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Nina y Cookie

06 Ago

Os presento a las dos pequeñas alegrías de la casa: Nina y Cookie.

Nina nació aproximadamente el 8 de marzo del 2011. Es una gata fuerte, elegante y hermosa de color negro con discretas rallas caoba oscuro, con ojos de color dorado. Pasó los primeros dos meses de su vida en la calle con su familia biológica y tuvo tiempo de aprender lo necesario para sobrevivir en la ciudad, lo cual implica que es una gata muy precavida y algo miedosa. No da un salto sin medirlo y estudiarlo con cautela, y explora de manera lenta y metódica. Cuando llegó a casa buscó los rincones más oscuros y protegidos de los que no salía ni para comer, de hecho teníamos que acercarle la comida y la bebida a sus escondites para que se alimentara. Incluso dormía en el suelo bajo la mesa. A añadir, sin embargo, que no era nada agresiva, y aunque se escapaba cuando la intentabas coger, una vez en brazos se quedaba quieta y aparentemente tranquila. Tuve miedo de que fuera así de huidiza toda la vida, pero por suerte me equivoqué. Después de mucha paciencia, acercarse a ella muy lentamente y sin parecerle una amenaza, dejarla que explorara a su ritmo con poca gente en casa, y ver cómo la otra gata campaba a sus anchas y no le ocurría nada malo, fue ganando confianza y a las pocas semanas ya estaba (como está) en su hogar. Es activa pero no in extremis, su juguete favorito son sin duda las ratas de juguete, que caza con gran destreza, así como las cintas o cuerdas de cualquier tipo, pero cuando mejor se lo pasa es jugando con su hermana, persiguiéndose mutuamente. Es muy calurosa, por lo que no le gusta especialmente sentarse encima de la gente, pero veremos si en invierno cambia de opinión. Por otra parte, y descartando mis miedos iniciales, es extremadamente cariñosa, pero solo con quien tiene confianza. Cuando está adormilada le encanta que vayas a acariciarle, y en seguida se pone panza arriba para que le rasques la barriguita y el cuello. También se alegra muchísimo cuando están solas en casa y llega alguien, y viene a restregarse con la cola tan alta que la inclina hacia delante, dejando un ángulo cerrado en la base de la cola, donde le encanta que le rasquen. Por la mañana, especialmente, es super cariñosa, incluso demasiado. En cuanto suena el despertador (o un poco antes) se sube a mi cama y se empieza a restregar, a ronronear y a masajearme pidiendo mimos y para que me levante, el problema es que también lo hace los fines de semana sobre la misma hora. Sus ronroneos son suaves y discretos, como toda ella, y sus maullidos no podían ser menos. Son agudos y dulces, y suenan algo así como rrrrrrrrrrrrrrr, miu!, siempre precedidos de esa especie de ronroneo. Es hermosa en todos los aspectos.

Cookie nació el 29 de marzo del mismo año. De ella sí que sabemos la fecha con exactitud. Los dueños de su madre la llevaron a castrar al veterinario y allí  se dieron cuenta de que ya estaba embarazada de tres pequeños: una hembra (ella) y dos machos. La veterinaria decidió hacerles de madre y cuidarlos hasta “destetarlos” y darles a una familia adoptiva. Es una gata pequeña, delgada y larguirucha de pelo muy corto, incluso la cola es puntiaguda y ni tal solo bufada cambia mucho su aspecto. De mas pequeña era atigrada gris, pero con el tiempo le han ido apareciendo tonos marrones y rubios; rostro, patas y cola son atigrados, mientras que el resto del cuerpo lo tiene mas bien a manchas difuminadas, incluso las almohadillas de las patas y lo que serían sus labios están a manchas. Tiene perfil egipcio (o tipo león), orejas enormes, y ojos marrón claro. Es totalmente contraria a Nina en casi todos los aspectos. Es impulsiva y no conoce el miedo. Aunque sea esbelta es bastante torpe, pero mas por despreocupación que por falta de agilidad, de la que demuestra tener mucha. Cuando llegó, a parte de diminuta, era la gata mas mimosa y maullona que había visto nunca.  Se pasaba el día maullando para que la cogiéramos en brazos, ronroneando fuertemente. En seguida se convirtió en una experta escaladora y en cuanto nos descuidábamos escalaba desde el suelo hasta encima del hombro, donde nos chupaba la cara, el cuello, la oreja, mordía el pelo, la ropa, y se ponía a mamar cualquier cosa que pillara. Desde luego, le hizo falta su madre, por muy bien que le cuidara la veterinaria. Con el tiempo se le ha ido pasando la manía de mamar la cara, y menos mal, porque amasaba mientras lo hacía, y sus uñas son tan afiladas con ella. Sigue siendo maullona y ronronera, y parece increíble como una cosa tan pequeña puede emitir un sonido tan potente (y unos pedos que huelan tan mal!). Ya no le gusta estar en brazos de la gente, es muy muy activa y no para quieta. Está todo el día jugando o trasteando por la casa, de una cosa a la otra, como si tuviera déficit de atención, y cuando no tiene juguetes a mano se entretiene cazando su propia cola. Por contraposición también duerme un montón, entra en un sueño profundo con relativa facilidad y durante los primeros minutos tras despertarse está casi sonámbula, con los ojos medio cerrados y achinados. Tiene la costumbre de torcer el cuello cuando mira algo con curiosidad, y al igual que su hermana, le encanta que se le acaricie la barriguita y el cuello cuando está adormilada. Es tal su gasto de energía que siempre tiene la piel caliente, imagino que en invierno lo pasará bastante mal, pero bueno, habrá que tener las estufas a tope para ella. Le cae bien todo el mundo y no rechaza cariños y juegos de nadie. Es imposible no quererla de lo mona que es.

Cuando la veterinaria (Esther) acogió a Cookie y sus dos hermanos rubios, corrió la voz de que necesitaban familia adoptiva, y bueno, a través del amigo de la amiga, del cuñado del hermano de ya no se quién, nos llegó la noticia y contactamos con ella para conocerla cuando tenía tan solo 3 semanas de vida. Estaban los tres hermanos en una caja, eran diminutos y maullones y no tardamos un instante en enamorarnos. Me los hubiera llevado los tres, pero había que esperar a que fueran menos dependientes.

Cookie y sus hermanos el día que la conocimos.

Un mes mas tarde la asociación Progat le trajo a Esther otra camada de tres gatos que había sacado de la calle, para intentarles buscar familia, y fuimos a conocerles al día siguiente de que llegaran. Había un gatito gris precioso, una negra con manchas rubias, y Nina, completamente negra, de la que tampoco nos costó mas que un instante enamorarnos. Así que ésa misma noche le dijimos que nos la llevábamos, y una semana mas tarde, el viernes 13 de mayo, las teníamos a las dos en casa. El resto de hermanos, tanto de una como de la otra, también han conseguido familia ya.

Nina jugando con una rata de juguete al día siguiente de venir a casa.

Se quieren a rabiar, y todo lo hacen juntas. Duermen juntas, se compinchan para conseguir el desayuno (Nina despierta amorosamente a alguien y luego Cookie maúlla pidiendo la comida), juegan constantemente juntas, si una maúlla la otra acude a ver qué ocurre, se bañan mutuamente… a veces hasta van al baño juntas. Son la caña. Son un poco trastos y tenemos que controlarlas para que no se coman los cables, y ya se han cargado mas de un juguete, mordido alguna planta, algún mueble de mimbre, y alguna cosilla mas, pero siguen siendo unos soles. Con la comida lo quieren probar todo y al parecer les gusta también todo excepto la fruta, si bien hacen una excepción cuando es en forma de zumo. Cookie con frecuencia va a dormirse junto o sobre Nina, ella aguanta pacientemente hasta que se asa de calor y se marcha. Además Cookie le mordisquea la cola con frecuencia (ya sabes, se pasa el día jugando con cualquier cosa que pille), y raramente le he oído a Nina quejarse aunque visiblemente no le apetezca jugar. El único momento en que Nina muestra su carácter es con la comida, lo quiere toooodo para ella. Normalmente eso no es un problema porque hay dos platos, pero cuando le damos algo en la mano es frecuente que Nina se coma su parte y luego vaya a robarle a Cookie la suya, mientras ésta (que come mas lento porque lame mucho la comida antes de comérsela) se queda confusa y retraída ante la injusticia.

Cookie lavando a Nina

Así que ahora nuestra pequeña familia de 4, que durante mucho tiempo fue de 5 hasta que Perla nos dejó, ahora es de 6. Y éstas 2 pequeñas han revolucionado y dado vida a nuestro hogar de una manera tan grande como hermosa. Bienvenidas pequeñajas :)

P.D: Tienen hasta facebook personal! Podéis agregarlas si os apetece. Se llaman Cookie Nina :)

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1 comentario

Publicado por en 6 agosto, 2011 en txt

 

Una respuesta a “Nina y Cookie

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