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Alba y el vegetarianismo

13 Mar

El viernes pasado fui a cenar con Carlos, su padre y dos amigas de la familia a un restaurante llamado Alba en calle de Enric Granados, en Barcelona.

No voy a decir que sea un restaurante malo, probablemente sea de muy buena calidad, pero desde luego yo no volvería, como a otros tantos restaurantes, porque no tienen la más mínima conciencia de lo que es el vegetarianismo. Explicaré ésta experiencia como ejemplo de las mil y una que he vivido semejantes.

Para empezar pedimos un surtido de entrantes para ir picando. La mayoría de platos eran a base de animales marinos, y unos pocos eran solo vegetales. Se podían pedir medias raciones o raciones enteras. El padre de Carlos especificó que aquellos platos que no llevaran carne trajera una ración completa porque Carlos y yo solo comeríamos de eso, porque somos vegetarianos, mientras que de los otros platos (mayoritarios) trajera solo media ración para repartir entre ellos tres. Y el camarero aseguró tranquilamente, que ninguno de esos platos contenía carne. Bueno, mucha gente distingue la carne del pescado como si fueran cosas inconexas, y olvidan que el pescado es carne de pez. Me parece una confusión tremendamente ignorante, pero como culturalmente se les distingue, lo perdono, o mejor dicho, lo paso por alto.

Entre los entrantes vegetales, Carlos y yo nos decantamos por un mil hojas de espinacas a la catalana, no sin antes preguntar qué significaba “a la catalana” y preguntar, específicamente, si llevaba carne. A lo que la respuesta del camarero fue negativa: “no no, tranquilos, no lleva nada de carne”. Ok, bien, pedimos eso. Para el segundo, ambos tuvimos que pedir unos huevos estrellados, dado que en la carta no había ningún plato importante mas que no contuviera animal muerto, a parte huevo, que no discutiré aquí porque lo como.

Hasta ahí la experiencia iba mas o menos normal. Mientras esperábamos a que llegaran los platos nos ofrecieron un aperitivo que parecía un chupito de baileys espolvoreado con pimentón dulce, cosa que obviamente no podía ser. Preguntamos. Resultó que era una mezcla de caldo de tres carnes diferentes con crema. No se si conseguí disimular la cara de asco. El caso es que volví a repetir que no comíamos carne, y el camarero muy amablemente dijo que eso no llevaba carne, era solo el caldo, la carne se retira. En fin… por donde empiezo… no hace falta que tenga el pedazo de carne, que hayan hervido un pedazo de animal en agua hasta que ésta tenga sabor de cerdo, es suficiente y de sobras para que yo no lo tome. No me parece algo demasiado excéntrico.

Su conocimiento del vegetarianismo empezaba a ser alarmante, pero ilusa de mi preferí no hacerle mucho caso. Bueno, llegaron los entrantes: nuestro mil hojas de espinacas. Hay que decir que iba coronado con un trozo de beicon, en fin, menos mal que no llevaba carne… pero bueno, va, es solo un adorno, lo aparto y se acabó. Pero cuando ya llevaba comido como la mitad me doy cuenta ¿Adivináis de que? llevaba trozos de jamón. ¡¡Sorpresaaa!! No había notado el sabor, todo sea dicho, pero obviamente dejé de comer por un lado, y me frustré bastante por el otro.

El principal, los huevos estrellados, en fin, era poco menos que un genocidio de huevos, porque por lo menos había seis. Un poco vale, pero todo el plato fui incapaz, me daba bastante asco, la verdad, y más después del jamón de incógnito. En fin. Para terminar, el postre, una tarta de hojaldre con crema y frutas frescas, estaba buenísimo.

En resumen, y generalizando, hace falta más conciencia en éste país de lo que significa ser vegetariano, así como el respeto que se merece. Y, por supuesto, los no-vegetarianos tendrían que ser un poco más conscientes de lo que comen: la carne no es solo un trozo de bistec o de lomo. El jamón es carne. El embutido es carne. El caldo de carne es como si también fuera carne. El pollo es carne. El pescado, amigos, es carne de pez, es decir, es carne. Y por supuesto, también el marisco es carne. Son animales muertos. Y yo no como animales muertos (ni vivos), gracias.

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4 comentarios

Publicado por en 13 marzo, 2011 en txt

 

4 Respuestas a “Alba y el vegetarianismo

  1. Angie

    13 marzo, 2011 at 23:02

    La verdad es que llama la atención la anécdota del restaurante. Aunque no sea un restaurante vegetariano, debería ofrecer un mejor servicio si se encuentra con comensales como vosotros, tampoco es difícil.

    Y sí… a mí me hace mucha gracia cómo, en general, la gente no suele tener claro eso. Se suele considerar carne aquello que proviene de aves y mamíferos. O incluso que la que proviene de aves es menos carne. Me hace gracia y no soy vegetariana, imagínate.

    Honestamente, considero que una dieta vegetariana bien llevada es la más sana que hay. Pero claro, son muchos años consumiendo carne y reconozco que me gusta… aunque ya no consuma carne roja por decisión propia. No sé si conseguiré convertirme, jeje. El otro día mi hermana y yo probamos una hamburguesa vegetariana (con tofu y verduras) de una tienda ecológica de Cardedeu y nos gustó mucho… para mí fue un descubrimiento.

    Un beso!

     
  2. Ruth

    14 marzo, 2011 at 14:46

    Hola Aida!

    Yo no soy vegetariana ni nada parecido, como ya sabes. Tampoco es que me apasione la carne, ninguna, pero no por comer ‘animal muerto’ como tu dices, sino por el gusto que ni fu ni fa … Aunque no puedo decir lo mismo del jamoncito y embutidos varios… que los como más que a gusto y con ganas.
    Eso no quita que crea que el camarero era un poco duro de sesera. Y poco servicial, desde luego. Aunque solo fuera por complacer a unos clientes debería haber sido más cuidoso y haberos ofrecido todos los platos posibles sin carne, o quitarsela a los que fuera posible. Ya por cortesía…
    Si el hombre no està informado de la dieta vegetariana, vale (aunque trabajando de eso no le vendría mal), pero cuando ya se le ha dicho algo ya siete veces, podría irse haciendo un poco la idea de que va el tema…

    Yo no me haré vegetariana en la vida creo.. jejeje pero lo respeto. Es tan difícil respetar algo que no se comparte????

    Besos!!

     
  3. Ingrid

    14 marzo, 2011 at 19:32

    Indignante tener que repetir las cosas cien mil veces i que la gente ni se entere…vamos a poner el ejemplo con un medicamento :
    -Hola doctor! soy alérgico al ibuprofeno, me da otra cosa?
    – Si, tome espidifen (polvos k se disuelven en el agua).
    – Ok, glups, glups…
    (al rato, cara hinchada)
    – Oh! el espidifen lleva ibuprofeno!
    -Pero està disuelto, no cuenta!
    – Are you fucking kidding me?? ¬¬’

    Pues lo mismito!
    Tranqui, resulta que ahora los rollitos vegetales llevan ternera (pero según los camareros es todo verdura), restaurantes con ineptos? miles hija…miles…

     
  4. Aida

    15 marzo, 2011 at 11:41

    Hola chicas! Muchas gracias por comentar! :)

    Es bastante indignante, pero es el día a día de un vegetariano si te arriesgas a ir a restaurantes “normales”, y no creais, que en casas de amigos y familiares suele ocurrir lo mismo, que claro, ahí según como no puede decir nada. Yo ya me conformo con explicar las anécdotas con humor satírico y dejar que la gente reflexione por su cuenta.

    Además yo antes toleraba el pollo como alternativa por si no había otra cosa o no sabían que otra cosa hacerme. Por ahorrar problemas, vaya. Pero ya no. Que aprendan que cocinar sin carne es muy fácil, porque lo es, y estoy hasta las narices de adaptarme yo.

    Angie: Desde luego las hamburguesas y salchichas vegetales son un buen substitutorio para alguien que quiere dejar la carne, porque lo parecen. Bueno, depende bastante de las marcas, las hay de muy buenas y de muy malas, y por ejemplo la que ofrecen en el Hard Rock Café es alucinantemente cárnica a pesar de ser veggie.

    Ruth: Ya se que tu eres un caso perdido.. jejeje, es broma. Tampoco es que yo esté deseando convertir al vegetarianismo a todo el mundo (es imposible, al menos en éste país, donde tantísima gente no puede vivir sin jamón, jejeje), aunque no me importaría, solo pido un poco de conciencia. Y está claro que los trabajadores de un restaurante deberían ser los primeros en saber de qué se trata y adaptarse a los comensales, ya que para algo son los reyes del sector servicio.

    Ingrid: Me parto con tu símil del medicamento! jejejeje. Por otra parte me alegro de que los rollitos no me gusten y no los pida nunca, jejeje. Me alegro de que lo mio no sea religioso y no vaya a ir al infierno por comer carne, si no ya estaría condenada sin saberlo de la de mierdas que nos cuelan, pero en fin… Algún día dominaremos el mundo y ésto no ocurrirá, jiji

    Besos a las 3!! :)

     

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