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Sobre la familia, el trabajo y esas cosas

08 Mar

Mucho estoy leyendo sobre el tema últimamente. Ya sea porque Carlos lo estudia y lo comenta conmigo, como porque en clase de “intervención en prácticas educativas” es un tema a la orden del día. El caso es que no dejo de empaparme de ideas sobre la familia y cómo ésta ha cambiado a lo largo de último siglo. Desde luego la incorporación de la mujer al mercado laboral ha colaborado en gran medida con el cambio. Pero no sé en qué momento llegamos a la situación en que ambos miembros de la pareja conyugal necesiten trabajar. Porque una cosa es el derecho y la posibilidad de trabajar, con la respectiva libertad que otorgue la independencia económica, y otra muy diferente que se necesite trabajar por lo menos 8 horas al día, para que con dos sueldos puedas pagar un techo y una comida austera.

Y lo que quería decir al respecto, aprovechando ya que estamos en el día de la mujer trabajadora, y mi placer secreto por los temas políticamente incorrectos, es que a todas las personas que hablan del trabajo de la mujer fuera del hogar como algo MÁS valioso y respetable que la elección de ser ama de casa, y consideran a las que lo hacen como mujeres sumisas y/o poco inteligentes, a todas las personas que hablan del trabajo como aquello que te otorga la libertad del dinero… Simple y llanamente, creo que os equivocáis.

Está bien tener independencia económica, por supuesto; y está de puta madre poder escoger entre trabajar fuera de casa o no, claro; y en el caso de que ambos trabajen fuera de casa tendría que haber un mayor reparto de las tareas domésticas de las que hay actualmente, sin duda… Pero trabajar no es un placer, trabajar no es algo deseable, trabajar no supone libertad. Puedes tener la suerte de disfrutar en tu trabajo, y no digo que todos sean una tortura, pero estamos viviendo la esclavitud del dinero manifestada a través de la obligatoriedad del trabajo y su relativamente baja remuneración. Trabajar, mas que un lujo, es un castigo. Aunque con la situación actual de paro bien podría cambiar esa afirmación, siendo el trabajo a la vez lujo y castigo porque, repito, estamos esclavizados por el dinero.

A lo que iba. Tanta fascinación por el trabajo ha sido en detrimento del hogar. No como lugar o edificio, al fin y al cabo para eso existen lavadoras y lavavajillas, para no tener que ocupar tanto tiempo de trabajo en casa. Pero sin duda ha afectado a la familia y a la crianza. No solo se tiene por lo general un solo hijo (ya que en muchas ocasiones económicamente tampoco son posibles más) con todos los aspectos negativos que eso conlleva, como la sobreprotección y la falta de relación íntima con iguales.. si no que los empleos no les permiten a los padres ocupar suficiente tiempo con la familia, y claro ¿como vas a estar aplicando disciplina en el poco rato que pasas con tu/s hijo/s? En consecuencia demasiados niños de hoy en día no conocen el respeto. Y eso es un problema.

Hagamos un favor al mundo. Arreglemos ésto, no se como, para que no hagan falta dos sueldos a tiempo completo para vivir. Y dejemos de menospreciar el trabajo tan valioso que supone la crianza. El dinero es un medio para vivir, no un fin. Solo es una herramienta. Así que no trabajes para ganarlo, no trabajes para acumularlo, solo para conseguir lo necesario para que a los tuyos no les falte de nada, y cuando digo “nada” no estoy hablando de iPhones y demás, eso es solo basura muy cara. Que un miembro de la familia pueda quedarse en casa con obligaciones no remuneradas se ha convertido en un lujo que debería ser un derecho, pues es mas importante que la labor que se pueda hacer en el exterior. Y no importa que sea una mujer o un hombre, da absolutamente igual. Aunque como mujer puedo decir que me encantaría poder asumir ese papel algún día y ocuparme de la crianza, aunque tenga dos carreras y quizás mucho potencial laboral, hay cosas mas importantes.

Espero que mi reflexión en voz alta haya servido de inspiración para algún pensamiento.

Gracias por leerme.

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8 comentarios

Publicado por en 8 marzo, 2011 en txt

 

8 Respuestas a “Sobre la familia, el trabajo y esas cosas

  1. carlos

    9 marzo, 2011 at 7:49

    Well said!

     
  2. Aida

    9 marzo, 2011 at 9:07

    ¡¡Gracias!!
    Es complicado hablar de éstos temas, espero no haberme ganado algún enemigo.
    Un beso!

     
  3. Angie

    13 marzo, 2011 at 22:50

    Jeje. El caso de mi hermana me toca de cerca… ella ahora mismo considera que su trabajo es la crianza de su hija (bueno, y el tema de la casa aunque está bastante compartido). Y es curioso, porque ya me ha tocado presenciar en más de una ocasión cómo le preguntan cuándo vuelve a trabajar. Algo que aún ni se plantea.

    Ciertamente, me da la impresión de que no se valora en su justa medida la enorme dedicación que hay detrás de la crianza y, desde luego, la importancia que tiene para la sociedad que las siguientes generaciones estén constituidas por personas equilibradas y felices. Es algo muy valioso. Y sin embargo, se valora mucho más la rápida incorporación al trabajo tras agotar la breve baja por maternidad.

    Si alguna mujer ansía ese retorno laboral aun pudiendo prescindir de esa remuneración, lo respeto, de verdad. Lo que ocurre es que desde ese lado no se suele respetar la decisión de priorizar el cuidado de tu familia.
    Por supuesto, si realmente se necesitan dos sueldos, la decisión está clara. Pero ¿y si no? Se trata únicamente de una decisión personal en la cual nada más debería interferir. Y he dicho ‘si realmente se necesitan’ porque tal y como decías, se trata de tener en cuenta las auténticas necesidades.

    También, deberíamos de escucharnos a nosotros mismos para saber cómo nos sentimos y qué es lo que de verdad queremos, al margen de lo que se hace habitualmente en nuestros días. Eso sí es libertad y no lo que se pretende vender desde un feminismo mal entendido.
    Es un tema que daría para explayarse bastante más, pero lo dejo aquí. En definitiva, creo que muchas veces falla el tener claro qué es lo que queremos y actuar en consecuencia.

     
  4. Ruth

    14 marzo, 2011 at 15:17

    Ya que estoy puesta, te comento este también! jeje

    Estoy super de acuerdo es que manda huevos que como norma general es necesario que padre y madre trabajen a tiempo completo para poder vivir dignamente toda la familia. Realmente te hacen esclavo, y por mucho que te guste tu trabajo pasa a ser una obligación y no un derecho.

    Del tema educación de los hijos, no puedo opinar mucho porque no quiero tener hijos y por lo tanto de momnento no pienso en este momento que planteas de la educación y la crianza. No sé si en algún momento cambiaré de opinión pero de momento prefiero ser una mujer trabajadora que mamá o ama de casa. Pero lo que esta claro, que para las mujeres que lo quieran ser la cosa está muy poco viable, y es una lástima.

    También me fastidia que se vea sólo a la mujer y no al hombre como la que ha de educar a los niños. Los hombres también tienen derecho de cuidar a sus hijos y aún tienen menos facilidades si cabe.

    Sobre la repartición de tareas. Parece que los hombres nos hagan el favor de “ayudarnos” o así lo ve la sociedad. Si un tío hace algo en casa, es como ‘ooooohhhh miralo que bueno que es!!’. No perdona, es su obligación tanto como la mía… Me pone histerica el tema. En fin, en todo caso es cosa de cada pareja como se lo quiera montar en su casa….

    Ah, y no veo que por opinar te tengas que ganar enemigos. ¿Qué es lo más grave que puede pasar?que alguien no esté de acuerdo? y quéeee!!! para gustos colores!!!

    Y res més ;)

    muaaaa

     
  5. Angie

    14 marzo, 2011 at 18:54

    La verdad es que sí, el hecho de quien prefiere quedarse en casa debería ser una decisión de la pareja. ¿Por qué se suele ocupar la mujer? Básicamente diría que por el tema de la alimentación en el caso de la lactancia materna. Pero vamos, superada esa fase se puede ocupar plenamente cualquiera de los dos (véase Mujeres Desesperadas, cuando Lynette decide que le gusta más el mundo del marketing y Tom prefiere quedarse en casa, tan contentos :D).

    Lo que habría que cambiar en este país, es el hecho de que resulte tan difícil (por no decir prácticamente imposible) poder cubrir todos los gastos con un sueldo medio.

     
  6. Ingrid

    14 marzo, 2011 at 20:43

    Una reflexión digna de elogio!!
    Realmente me da mucho que pensar y mucho que decir.

    Por suerte o por desgrácia, en mi trabajo me encuentro con casos de padres que trabajan los dos más de 8 horas al dia, y que al no poder (o querer, aquí ya no entro) dedicarse a la crianza de sus hijos la dejan en manos de profesoras y educadoras (vamos, desconocidos) para que se encarguen de ello. Tanto es el abuso del “servicio” que incluso sus hijos superan enfermedades varias en el colegio (sin reposar ni un solo dia en casa con los abrazos de los padres). O dejan el hogar en manos de alguien que lo mantenga de vez en cuando y guarde un poquito de calor humano a cambio de dinero.

    Realmente es necesario? son felices estas familias? retransmiten felicidad a sus hijos?

    Si lo piensan…puede que necesiten algunos cambios…pero tal y como está ahora montado todo, si hacemos cálculos para llegar a fin de mes, yo no digo todas, pero si muchas familias tienen hipotecada su vida feliz a cambio de una vida mediocre.

    Quizás ahora el mayor deseo sea poder elegir el estilo de vida, quién pueda genial, quien no…ánimo para intentarlo (obviamente tanto mujeres como hombres, que esto de la desigualdad todavía tan arrelada a nuestro país es otro tema que tiene tela).

     
  7. Angie

    14 marzo, 2011 at 23:58

    Yo es que no sé… no es por juzgar, pero realmente hay casos en que parece que la gente quiere tener hijos, pero que los cuiden otros. Como dice mi hermana ‘para que esté en la guardería, ya la cuido yo y muchísimo mejor’.
    Y otra cosa, respecto a lo que es necesario y lo que no. El otro día ojeábamos un folleto que le enviaron, y en un artículo ponía, textualmente: ‘Cosas que tú bebé necesita’. No. Será cosas que queremos hacerte creer que tu bebé necesita, o que a ti te hace ilusión comprar porque eres un gran consumista. Mi sobrina por no tener, no tiene ni biberón, ni pañales desechables (un gran ahorro económico y medioambiental los de tela, y además muy coloridos y suavecitos), ni cochecito (una buena mochila ergonómica para portear a un bebé, te cuesta unos 90€).
    ¿Con esto qué quiero decir? Que no es cierto para nada ese mito absurdo de que el primer año de vida de un bebé cuesta unos 6000 euros. Te cuesta amor y mucho tiempo, eso sí. Pero claro, aquí entra en juego el enorme negocio que hay en torno a todo y que la mayoría de la gente pasa por el aro porque no se plantea ningún camino alternativo.

    Volviendo a lo de antes; yo no digo que no haya casos en los que las guarderías hagan un servicio imprescindible para muchas familias, pero para otros es simple comodidad. Hay que tener bastante claro que si decides tener un hijo, te va a suponer cierta entrega y que tu prioridad es esa y no mantener ciertos lujos en detrimento de su atención.

    De todas formas, yendo a un tema más estructural: El problema de este país no es la falta de guarderías, (como pretenden hacernos creer), sino la triste ¿conciliación? familiar que existe. Es que comparas con otros países de Europa, y nada que ver. Y si os hablo de Suecia, ¡apaga! como diría José Mota xD (con su baja maternal de 96 semanas…) Tiene narices que luego se quejen del envejecimiento de la población.
    Pero bueno, mientras temas como este no se solucionen, la cosa pasa por tener claros los valores y expectativas… poner la balanza y actuar en consecuencia con la vida que realmente te satisface.

    No sé, a mí el tema hijos todavía me queda como un poco lejos…
    Sin embargo, está claro que por nada del mundo quisiera perderme momentos tan especiales de la vida de un hijo por estar trabajando sin ser esto imprescindible para la economía familiar. Ese tiempo nadie te lo devolverá. Y si luego ese hijo no crece como esperabas (en cuanto a normas básicas de educación) no podría mirar a otro lado porque está claro que ahí son los padres los que han fallado. Me gustaría, en un futuro, no tener que arrepentirme de eso, la verdad.

    Con una formación adecuada y ánimo emprendedor, no te va a faltar trabajo cuando decidas retomarlo. Yo creo que hay etapas para todo. Y no sacrificaría eso por sentirme una superwoman trabajadora que llega cansada a casa. No vales menos por escoger un parón laboral. Mucha gente debería preguntarse qué supone para ellos la felicidad y preguntárselo muy seriamente.

    P.D: ¡Tochazo! Es que estos temas sociales me apasionan… jaja.

     
  8. Aida

    15 marzo, 2011 at 13:04

    Hola chicas! Muchas gracias por comentar! Me encanta generar debate, jejeje. Aunque hay tanto que no se que responder!

    Yo creo que aquí hay tres problemas diferentes que se encuentran en el infante.

    – Por un lado la usual necesidad de dos trabajos a tiempo completo para cubrir las necesidades. Está claro que los sueldos en este país no están a la par con el esfuerzo que demandan. Y el precio de la vivienda tampoco está a la par con lo que merece. En consecuencia estamos poco menos que esclavizados para pagar una caja de zapatos con vistas a un patio interior y sin amueblar (claro está también que ni todos los sueldos ni todos los pisos están en las mismas situaciones, y también los hay quien con un gran sueldo de directivo que se rasca la barriga se pagan una mansión. En fin, de injusticias está lleno el mundo). A raíz de ésta abundante y necesaria dedicación al trabajo, los niños tienen que ser apartados a un segundo plano, abusando ya sea de guarderías, de niñeras o de extraescolares, y son criados por trabajadores que por mucha voluntad que tengan, no disponen ni de la dedicación (por tener a 10 niños a la vez) ni del cariño, ni de la responsabilidad para hacer de padres.

    Además, por culpa de los sueldos bajos cada vez se puede tener un hijo mas tarde, y eso conlleva, por ejemplo, que cuando antes teníamos una abuela de 50 años ama de casa que nos podía echar una mano con los críos, ahora tenemos unos abuelos de 60 que aun trabajan y ni tienen tiempo ni están ya para aguantar el ritmo de sus nietos. Así que en lugar de tener una crianza casi paterna/materna cuando les hace falta, recurren a los profesionales ya nombrados cuya dedicación y métodos de crianza no tienen porqué asemejarse. El abuso de los abuelos como criadores es otro tema del que sin duda tampoco estoy a favor.

    – Por otro lado, tenemos que las ayudas del gobierno no son suficientes para consolidar vida laboral y familiar en el caso de que sea necesario combinarlas. Hablo de bajas maternales mas largas, derecho a reducción de la jornada laboral durante los primeros años sin penalizaciones, etc. Si resulta que materialmente no es posible, que eso parece, creo que habría que hacer borrón y cuenta nueva con la estructura económica del país. No lo estamos haciendo bien.

    – Por último, pero no menos importante, está el hecho de que culturalmente, y como mala interpretación del feminismo, algunos derechos se han convertido en obligaciones morales y está mal vista la dedicación familiar en detrimento de la vida laboral, cosa que es sencillamente aberrante. Hayan como hayan sido nuestros padres, y queramos tener hijos o no, nadie puede negar que la relación padre/madre-hijo/a es la más importante en la educación infantil, y los niños son los adultos (y los padres) del mañana, así que pensemos por lo menos un poquito en el futuro del mundo. Es aquí, Ruth, donde tengo miedo de ganarme enemigos, que siempre que se nombra el feminismo se activan muchos resortes y hay que ir con mucho cuidado para que no salten.

    También tengo que añadir que entre las anécdotas de guardería que pueden contar Ingrid entre otras, siempre están las personas que nadie entiende por qué han tenido hijos, pero ahí están, y “cuanto más lejos mejor, que yo prefiero estar en la oficina (o en mi casa) aunque no lo necesite”. Y a éstos me dan ganas de decirles que sin han tenido hijos porque les apetecía o tocaba, que se hubieran conformado con comprar un furby, y si fue un accidente, haz un favor al mundo y usa condón (o cápate).

    Y creo que ya he hablado mucho! jejeje. Claro, Angie, también está el tema de que “lo que cuesta un hijo” es muy relativo, y como ocurre en este mundo capitalista, la mayoría de las necesidades son creadas por agentes de marketing, qué le vamos a hacer… Es cuestión de dejarles hablar solos y nosotros a nuestro rollo, como bien hace tu hermana.

    Un besazo a cada una!! Y muchas gracias de nuevo por comentar!! :)

     

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