RSS

Arte e historia 3/4

03 Sep
 
He nombrado la esencia del arte, cual es ésta depende sin duda del artista, que a su vez depende de miles de factores más. Se buscó la síntesis en el color, en la forma, en la técnica, o se representó la esencia de uno mismo. ¿Pero cuál es para mí la esencia del arte? Nunca hasta ahora me había planteado tal pregunta, quizás porque jamás sentí necesario buscar ese atributo fundamental, pero intentaré hallarle respuesta ahora. Para mí una obra pictórica o de otra índole la siento como arte cuando despierta en mí el placer de la contemplación estética, más allá de que lo representado sea o no bello, de que la técnica sea o no apurada. No hay un tipo de obras que reflejen lo esencial y el resto no, simplemente algunas (muchas en realidad) tienen “alma”, y otras no. Simplemente no despiertan en mi nada y si igualmente les otorgo el adjetivo artístico es por mera convencionalidad.
 
Quizás esas obras que para mí no tienen nada lo tuvieron para sus creadores, estoy convencida de ello. La creación artística tiene un punto más allá de la mera contemplación. En cada trabajo el artista deja una parte de sí mismo, parte de su energía, de su alma, de su esencia. Es posible que esa, y no otra, sea la verdadera esencia del arte: la energía que el propio artista ha volcado en la obra. Pero entonces ¿Por qué tanto esfuerzo en buscar la esencia en la técnica? Para que un artista deje su energía en su obra debe sentirse cómodo en las formas, y cuando existen ciertas normas estrictas que impiden la comodidad, tal como empezó a ocurrir en los famosos salones impresionistas, la energía se pierde en lo físico y no deja cabida a algo más allá. Y de ahí las revoluciones artísticas post-impresionistas. Los artistas necesitaron romper con las normas establecidas para así volver a sentirse cómodos con el medio, aunque fuera en la búsqueda de nuevas formas hacia las que, al menos, sentían un marcado interés. Esas vías del arte no tenían porque significar una culminación, tan solo eran el camino más cómodo a través del cual el autor en cuestión podía expresar cuanto quisiera, y dejar en ello su energía.
 
Zoran Music, por ejemplo, al que estudié a raíz de la exposición. Pretendió encaminar su arte hacia la abstracción, por ser el camino imperante en su época ¿pero era éste su camino? ¿era esa la manera de expresar su esencia? Sin duda: no. Y por ello sus obras abstractas están vacías y él mismo se sentía perturbado al realizarlas. No hay un camino general, cada cual tiene el suyo. Ningún movimiento o estilo contiene las claves para encontrar la esencia artística, cada cual debe encontrar la suya, aquella que le funciona mejor. Cada autor y cada obra vibran en diferente frecuencia, y cuando esa frecuencia coincide o se asemeja a la del espectador, tiene lugar el placer de la contemplación estética en el arte. Y es algo hermoso.
 
La función del arte pues, dentro de que considero que no puede cambiar nada más allá de su propio mundo (el mundo del arte), es servir como herramienta del artista, como canal para expresar muchas de sus pulsiones; y como mucho puede servir también para remover el alma de aquellos que contemplan la obra.
 
Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 3 septiembre, 2008 en txt

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s